Santa Muerte, propagación de culto sin registro

Cada vez son más las personas en todo el país, la mayoría del sector informal, que se suman a esta "nueva fe"

Imagen de la Santa Muerte

JUAN ARVIZU
El Universal
Jueves 22 de diciembre de 2005

El culto a la Santa Muerte se propaga por el territorio nacional con rapidez, entre segmentos informales de la población, quienes corren la voz entre ellos de la presencia de capillas y altares callejeros que se instalan de manera espontánea.

David Romo, cabeza de la Arquidiócesis Tradicional primada de la ciudad de México, tiene en formación una asociación civil y dice que ha censado a 2 millones y medio de personas, que se reúnen en 400 puntos de todos los estados de la República, principalmente en 10: Distrito Federal, Nuevo León, México, Zacatecas, Veracruz, Puebla, Michoacán, Oaxaca, Tabasco y Hidalgo.

La nueva fe es un éxito con repercusiones en Centroamérica, pero sus dirigentes no han solicitado el registro oficial que les conceda todos los derechos de la ley mexicana, ni lo pedirán -aseguran- al gobierno del presidente Vicente Fox, por el cual se sienten agredidos.

En abril pasado, las autoridades de la Secretaría de Gobernación cancelaron el registro constitutivo de una asociación religiosa católica tradicional, dentro de la cual se daban servicios de culto a la creencia en la señora blanca.

La ley considera una infracción "desviar los fines de las asociaciones, de manera que pierdan o menoscaben gravemente su naturaleza religiosa", y eso encontró la Comisión Sancionadora de Gobernación que, al cancelar el registro dentro del que operaba la Santa Muerte, la redujo a agrupación sin personalidad jurídica.

Antes no hubo en México un castigo de ese tamaño que, sin embargo, dejó intocada la libertad de creencia religiosa y de culto, como lo garantiza la Constitución.

El director de Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, Álvaro Castro, manifiesta que el caso de la Santa Muerte, que dejó de usar un registro que no le correspondía, muestra que en el país todas las personas son libres de practicar las ceremonias, devociones o actos de culto de su religión, siempre que no constituyan un delito. A ninguna persona -dice-, las autoridades del ramo la ha molestado por su creencia en la Santa Muerte. La ley no faculta a Gobernación a impedir dicho culto, refiere el funcionario que lleva la relación oficial con todas las iglesias y asociaciones religiosas.

Desde el 29 de abril, las personas que dirigen la Santa Muerte están impedidas de celebrar actos jurídicos y de usar bienes propiedad de la nación, a lo cual tienen derecho las asociaciones registradas.

Una agrupación tampoco puede transmitir ceremonias de culto público en los medios electrónicos, ni internar ministros de culto extranjero al país.

Los creyentes de la Santa Muerte "pueden tener templos, organizarse libremente como una asociación civil, realizar actos de culto público religioso y propagar sus doctrinas", puntualiza el director de Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, Álvaro Castro.

David Romo, representante de la Arquidiócesis Tradicional primada de la ciudad de México, con sede en la colonia Morelos, dice que la pérdida del registro como asociación religiosa no ha disminuido la práctica de esta creencia.

"Con registro o sin registro, la Iglesia de la Santa Muerte crece cada mes", asegura Romo, quien expresa contar con jerarquía de obispo en la ciudad de México.

Dice que su congregación se quedará con el estatus de agrupación religiosa, durante el gobierno de Vicente Fox, que resultó "más papista que el Papa", por cancelarle el registro de que disponía.

Romo tiene en formación una asociación civil y dice que ha censado a 2 millones y medio de personas en todo el país. "Vamos a tener pronto tres diócesis, en Chetumal, Puebla y Veracruz", formadas con "familias de devotos que tiene fe en La Santa, que en esta creencia encuentran una respuesta (a sus problemas)".

Precisa que no tiene ninguna relación con el grupo que se propone construir una basílica en Querétaro. "Es una iniciativa de un devoto, que no tiene nada que ver con nosotros". Señala: "No puede haber catedral donde no hay nada, ni diócesis. Ese es un negocio familiar".

El expediente, en Gobernación

El director de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Gobernación, Álvaro Castro, refiere que en 2003 recibió una solicitud para constituir la asociación religiosa Iglesia Católica Tradicional Mex-USA, Misioneros del Sagrado Corazón y San Felipe de Jesús.

La solicitud fue para "predicar la palabra de Dios, como lo enseñan las Sagradas Escrituras y conservar la liturgia de la Santa Misa Tridentina".

Castro describe la Misa Tridentina: Es la liturgia basada en el Concilio de Trento, que ordena la misa en latín, de espaldas a la feligresía, y que modificó el Concilio Vaticano II. Se otorgó el registro para ese culto en el curso de ese año de 2003.

Luego, en julio de 2004 "un ministro de culto de esa asociación religiosa nos escribe y nos dice: ´Nuestro representante legal ha incurrido en cambios graves de doctrina que contradicen los fundamentos tradicionalistas´, por lo que se llamó a la parte acusada".

Durante el procedimiento que se siguió -afirmó Castro- las autoridades "no hicimos ninguna imputación, respecto del culto o la liturgia".

Se le pidió (a Romo) señalara si no se encontraba en los supuestos de las infracciones acusadas, que son los "cambios graves de doctrina", y que "justificara la vinculación que existe entre el culto a la Santa Muerte y el culto tradicional".

Álvaro Castro: En su defensa (Romo) "nos da una serie de pruebas, la mayoría copias simples, pocos documentos públicos, que pudiera servir como prueba firme".

En su favor (Romo) "dice que la Iglesia no es una nueva secta; es una parte constitutiva de una y santa iglesia católica, apostólica; la Iglesia histórica que en verdad es una, a pesar de sus muchas divisiones, dice ahí", en sus argumentos de descargo.

También, agrega, "nos da un tríptico que se llama ´Los Fundamentos de la Iglesia católica apostólica y orígenes de la Iglesia católica tradicional en México´, donde en ningún momento se habla de la vinculación que tenga con la Santa Muerte".

En fin, "no acredita la vinculación que haya entre el culto tridentino con la Santa Muerte".

Luego, "él mismo reconoce que 95% de su feligresía se compone de personas que le rinden culto a la Santa Muerte (de manera que) está trocando la Iglesia católica Mex-USA en la Iglesia de la Santa Muerte". Por lo tanto, afectó la naturaleza religiosa para lo cual fue constituida la asociación.

Ese caso ha sido, reconoce Álvaro Castro, al que se le ha impuesto la más grave de las sanciones desde 1992, año en el que entró en vigor la actual Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público.

Una feligresía en las calles

Por esta creencia se han montado locales improvisados, que surgen de la noche a la mañana, donde se reúnen devotos sin nadie designado como guía espiritual, que por su voluntad forman altares, según la idea que tienen de la expresión de su fe.

La demanda de figuras de la Santa Muerte se presenta en los mercados populares, y es posible encontrar representaciones de yeso y otros materiales, de la misma manera que se ofrecen imágenes de Jesús Malverde, llamado por muchos el santo de los narcotraficantes.

De acuerdo con David Romo, los creyentes de La Santa se reúnen y buscan la formación en sus localidades de capillas diocesanas. Hay ciudades que esperan la formalización de sus templos. Toluca está en su lista de espera, con 100 familias de creyentes.

Uno de los casos que comenta Romo es la congregación de fieles en la ciudad de Puebla que por la noche del domingo se reúnen en la calle 2 Norte, a sólo tres cuadras de la Catedral metropolitana. Goza, dice, de la tolerancia del gobierno del estado, ante quien han notificado la existencia de su agrupación, como lo indica la ley.

El funcionario confirma que "es un culto que no está liderado por una sola persona que se localiza en el templo de la Misericordia de la colonia Morelos, pues hay otras agrupaciones que no están vinculadas a él".