El Evangelio de Valentino
(Pistis Sophia)

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Capítulo XX VII

Jesús libera a la Sabiduría fiel de sus enemigos y la conduce a la región prometida

XXVII 1. Y se dirigió a la luz, clamando: Luz, he aquí que Adamas, el fautor de lo injusto, ha entrado en cólera.
2. Y ha creado un próbolo obsceno y un segundo próbolo. Y ha procreado el caos.
3. Quítale, ¡oh luz!, el caos que ha creado para llevarme a él y privarme de mi luz.
4. Y destruye la resolución que ha tomado de quitarme mi luz.
5. Y en castigo de su injusticia al quererme quitar mi luz, quítale todas las suyas.
6. Tales fueron las palabras que la Sabiduría fiel dijo en su himno.
7. Que aquel cuya inteligencia haya comprendido las palabras de la fiel Sabiduría salga aquí para explicarlas.
8. Y Marta se adelantó, y dijo: Señor, yo he comprendido las palabras de la Sabiduría fiel. Permíteme explicarlas claramente.
9. Y el primer misterio contestó a Marta. Y le dijo: Yo te permito, Marta, explicar las palabras del himno de la fiel Sabiduría.
10. Y dijo Marta: Señor, esas palabras las profetizó tu fuerza de luz por boca de David, en el séptimo salmo.
11. Diciendo: Mi Dios es un juez verdadero, fuerte y compasivo.
12. Y si vosotros no os convertís, él aguzará sus armas.
12. Y tenderá su arco, y lo manejará, y sus flechas os acabarán.
14. Y cuando Marta hubo concluido, el primer misterio la miró y le dijo: Está bien, Marta; dichosa tú eres.
15. Y sucedió que, una vez que Jesús hubo explicado a sus discípulos todo lo que había experimentado la Sabiduría fiel cuando fue precipitada en el caos.
16. Y el modo según el cual ella dirigía himnos a la luz para que la salvase y la sacase del caos.
17. Y cómo la introdujo en la duodécima región de los eones, y cómo la luz la protegió en todas las aflicciones que le habían infligido los archones, porque quería elevarse a la luz.
18. Jesús continuó su discurso. Y dijo: En seguida tomé a la fiel Sabiduría y la llevé a la decimotercera región de los eones.
19. Y había allí una luz inmensa, superior a toda otra luz.
20. Y la llevé a la región del veinticuatro invisible, donde había una luz infinita.
21. Y todos quedaron turbados viendo venir conmigo a la Sabiduría.
22. Y la conocían, mas no me conocían a mi.
23. Porque creían que era la emisión de la región de la luz.
24. Y cuando la Sabiduría fiel vio a sus compañeros invisibles, se llenó de una extrema alegría.
25. Y quiso mostrarles los milagros que yo había hecho por ella, desde que yo me encontraba en el mundo de los humanos hasta que la conduje a la región de la luz.

La Sabiduría fiel alaba a Jesús en medio del veinticuatro invisible

XXVIII 1. Y elevándose entre los veinticuatro invisibles y estando en medio de ellos, me elevó un himno.
2. Y dijo: Yo declaro ante ti, ¡oh luz!, que tú eres el Redentor y el Salvador eterno.
3. Y entonaré un himno a la luz que me ha librado y protegido contra la mano de mis enemigos los archones.
4. Porque tú me has librado en todas las regiones: lo mismo en las regiones superiores que en el fondo del caos.
5. Y en las esferas de los archones de los eones y cuando yo descendí de la altura.
6. Y cuando me perdí en las regiones en las que no hay ninguna luz.
7. Porque yo no hubiera podido volverme a ti en la decimotercera región de los eones.
8. Pues que no había en mí ninguna luz ni fuerza alguna, que mi fuerza estaba agobiada bajo la aflicción.
9. Y la luz me ha protegido en todos mis dolores y me ha escuchado cuando yo estaba entregada a mis enemigos.
10. Y me ha indicado el camino en la región de los eones, para conducirme a la decimotercera región de los eones, que es mi morada.
11. Yo te rindo homenaje, ¡oh luz!
12. Porque tú me has salvado. Y yo te celebraré, y a tus milagros, ante la raza de los hombres.
13. Y porque cuando yo estaba privada de mi fuerza, tú me has dado la fuerza.
14. Y cuando yo estaba privada de mi luz, tú me has infundido una luz pura.
15. Porque yo he estado en las tinieblas y en las sombras del caos.
16. Y he estado sujeta por duras cadenas en el caos en que no hay luz alguna.
17. Porque yo he merecido la ira de la luz al desobedecer su mandato y salir de la región que me correspondía.
18. Y cuando hube descendido, fui privada de mi fuerza y de mi luz.
19. Y nadie me socorrió, y cuando mis enemigos me torturaban, yo me dirigía a la luz.
20. Y ella me protegió contra todos mis enemigos.
21. Y rompió mis cadenas y me sacó de las tinieblas y de la aflicción del caos.
22. Yo te glorifico, luz, porque tú me has salvado.
23. Y porque tus milagros han sido patentes ante la raza de los hombres.
24. Porque tú has roto las elevadas puertas de las tinieblas y los duros grillos del caos.
25. Y cuando mis enemigos me mortificaban, yo he dirigido un himno a la luz y ella me ha librado de todos mis perseguidores.
26. Porque al enviar tu emanación hacia mí, ella me ha dado fuerza y me ha sacado de todas mis aflicciones.
27. Yo te ensalzo, luz, porque tú me has salvado y porque has hecho milagros ante la Humanidad.
28. Es el himno que pronunció la fiel Sabiduría cuando se encontraba en el centro del veinticuatro invisible.
29. Para hacer saber cuántos milagros había hecho yo por ella.
30. Y para que se supiese que, viniendo al mundo de los humanos, yo les había transmitido los misterios de las regiones superiores.
31. Que aquel cuyo entendimiento haya sido iluminado se llegue a explicar este himno proferido por la Sabiduría fiel.
32. Y cuando Jesús acabó de decir estas palabras, se adelantó Felipe.
33. Y dijo: Señor, alta está mi mente y me siento capaz de interpretar el himno de la Sabiduría.
34. Porque sobre esto profetizó David en el salmo ciento seis, cuando dijo: Rendid homenaje al Señor.
35. Porque es compasivo y su misericordia se extiende hasta la eternidad.
36. Y ésta es, Señor, la explicación del himno de la Sabiduría.
37. Cuando Jesús lo escuchó, dijo: Es verdad, Felipe.
38. Bienaventurado tú eres; porque ésa es la explicación del himno que elevó la Sabiduría fiel.

María Magdalena pregunta a Jesús sobre la esencia, composición y modo de ser de los veinticuatro invisibles

XXIX 1. Y después de todas estas cosas, María Magdalena se adelantó y adoró los pies de Jesús.
2. Y dijo: Señor, no te incomodes si te interrogo.
3. Porque nosotros nos informamos de todo con celo ardiente.
4. Tú nos has dicho siempre: Buscad y encontraréis. Llamad y se os abrirá.
5. ¿Cuál es, Señor, aquel que encontraremos? ¿Quién es aquel a quien hemos de llamar?
6. ¿Quién puede darnos la explicación de las palabras sobre las que te preguntamos?
7. Porque tú nos has dado el conocimiento de la luz y nos has revelado cosas sublimes.
8. No hay en el mundo ser humano que tenga este conocimiento.
9. Nadie existe en las regiones superiores de los eones que pueda explicarnos el sentido de las palabras que tú dices.
10. Sólo tú, que todo lo sabes y en todo eres perfecto, nos lo puedes explicar.
11. Porque nosotros no inquirimos estas cosas como los demás hombres que hay en el mundo.
12. Sino que las buscamos en el conocimiento que de las regiones superiores nos has dado tú.
13. Y las buscamos también en el lugar de la explicación perfecta con que tú nos has instruido.
14. No te incomodes, Señor, contra mí.
15. Mas revélame la palabra sobre cuyo sentido yo te interrogue.
16. Y cuando Jesús hubo oído las palabras que había dicho María Magdalena, le contestó: Pregunta lo que quieras, pregunta.
17. Y yo te revelaré con interés y verdad cuanto tú has de hacer.
18. En verdad, en verdad, os digo que os entreguéis a una gran alegría y a un júbilo extremo.
19. Y que me preguntéis celosamente sobre todo. Porque yo me regocijará informándoos fielmente de lo que os conviene saber.
20. Pregunta lo que quieras conocer y te lo explicaré con satisfacción.
21. Y cuando María oyó las palabras del Salvador, tuvo sumo regocijo.
22. Y dijo a Jesús: Mi Salvador y Señor, ¿cómo son los veinticuatro invisibles?
23. ¿Y cómo son sus regiones, y de qué especie son, o de qué género es su luz?
24. Y Jesús contestó a María: ¿Qué hay parecido en este mundo a ellos?
25. ¿A qué los comparará y qué es lo que de ellos podré deciros?
26. Nada en este mundo les es comparable, nada que se les pueda asimilar.
27. Porque nada hay en este mundo que sea de la especie de las cosas del cielo.
28. En verdad os digo que cada invisible es mayor que el cielo y que la esfera que está bajo él.
29. Porque nada hay en este mundo más deslumbrante que la luz del sol.
30. Pero, en verdad, en verdad, os lo digo: Los veinticuatro invisibles tienen una luz diez mil veces más brillante que la del sol de este mundo.
31. Y la luz del gran antepasado invisible es diez mil veces más brillante que la luz que os he dicho que tienen los veinticuatro invisibles.
32. Mas esperad un poco y yo os conducirá a ti y los discípulos, tus hermanos, a todos los lugares de las regiones superiores.
33. Y llevaré a los tres fundamentos el primer misterio y hasta el lugar único del círculo del Inefable.

Jesús describe a sus discípulos el aspecto de las regiones superiores

XXX 1. Y entonces veréis en la realidad esas formas que no tienen parangón.
2. Y cuando os haya conducido a las regiones superiores, veréis la gloria de los que pertenecen a las regiones superiores.
3. Y sentiréis una admiración extrema y, cuando os lleve a la región de los archones de la Heimarméné, veréis la gloria en que están.
4. Y miraréis al mundo que está ante vosotros como la obscuridad de la obscuridad.
5. Y cuando miráis al mundo que habita el género humano, os parecerá un grano de polvo, por la gran distancia que os separará de él.
6. Y cuando os conduzca a la región de los doce eones, veréis la gloria en que están.
7. Y esta gloria os hará ver la región de los archones de la Heimarméné como la obscuridad de las tinieblas y ella será ante mí como un grano de polvo.
8. Y cuando os haya llevado a la región trece de los eones, las doce regiones de los eones os parecerán como la obscuridad de las tinieblas.
9. Y cuando miráis las doce regiones de los eones, os parecerán como un grano de polvo.
10. Y cuando os lleve a la región del medio y veáis la gloria que allí brilla, la decimotercera región de los eones os parecerá la obscuridad de las tinieblas.
11. Y si desde allí miráis a los doce eones, y a sus esferas, y cuanto los acompaña, os parecerán, por la distancia y por la superioridad sobre ellos, como un grano de polvo.
12. Y cuando os haya conducido a las regiones de aquellos que pertenecen a la derecha, y veáis la gloria en que están, las regiones de los que pertenezcan al centro os parecerán como la noche del mundo de los hombres.
13. Y al mirar el centro, vuestros ojos lo verán como un grano de polvo, por la gran distancia que lo separa de las regiones donde habitan los que están a la derecha.
14. Y cuando yo os conduzca a la tierra de luz donde está el tesoro de la luz, para que veáis la gloria que esplende allí, las regiones de la derecha os parecerán como la luz de mediodía en el mundo de los hombres cuando el sol no brilla.
15. Y cuando miréis las regiones de la derecha, os parecerán como un grano de polvo, por la gran distancia que las separa del tesoro de la luz.
16. Y cuando yo os conduzca a las regiones de los que han recibido los misterios de la luz, para que veáis la gloria de luz en que están, la tierra de la luz os parecerá semejante a la luz del sol del mundo del género humano.
17. Y cuando miréis a la tierra de la luz, la distancia y lo inferior que es os la harán parecer como un grano de polvo.
18. Y cuando Jesús acabó de decir estas palabras a sus discípulos, María Magdalena se adelantó.
19. Y dijo: Señor, no te incomodes si te pregunto, porque nosotros nos informamos con celo de todas las cosas.
20. Y Jesús contestó a María: Pregunta lo que quieras preguntar.
21. Y yo te contestaré claramente, sin parábola, y os diré todas las cosas desde el interior de los interiores hasta el exterior de los exteriores.
22. Y desde el Inefable hasta la obscuridad de las tinieblas, para que tengáis de todo conocimiento completo.
23. Dime, pues, María, lo que deseas saber y yo te lo revelará con satisfacción.
24. Y ella dijo: Señor, los hombres que hayan recibido los misterios de la luz ¿serán más ensalzados en tu reino que los próbolos del tesoro de la luz?
25. Porque yo te he oído decir: Cuando os haya llevado a la región de los que recibieron los misterios, la región de la tierra de la luz os parecerá como un grano de polvo.
26. Y esto por la gran distancia y la gran gloria en ue está la región de los que han recibido los misterios.
27. Dinos, pues, Señor: ¿Los hombres que reciban los misterios serán más ensalzados que la tierra de la luz?
28. ¿Serán, pues, más altos que ella en el reino de luz?
29. Y Jesús contestó a María: Bien está que te informes con celo de todo.
30. Mas yo te hablaré de la misión de los eones y de la erección del universo.

Jesús explica a sus discípulos los misterios de los doce salvadores, las parábolas y los árboles del tesoro de la luz

XXXI 1. Porque ya os lo dije: Cuando os haya conducido a las regiones que son patrimonio de aquellos que han recibido los misterios de la luz, las regiones de los próbolos de la luz no os parecerán más que un grano de polvo, y como la luz del sol del día.
2. Y estas cosas ocurrirán en el tiempo de la erección del universo.
3. Y los doce salvadores de los tesoros, y los doce rangos de aquellos que son los próbolos de las siete voces y de los cinco árboles estarán conmigo en las regiones del patrimonio de la luz.
4. Y estarán conmigo en mi reino.
5. Y cada uno estará sobre sus próbolos, y cada uno será rey sobre su gloria, grande sobre su grandeza y pequeño sobre su pequeñez.
6. Y el salvador del próbolo de la primera voz estará en la región de las almas que recibieron el primer misterio del primer misterio en mi reino.
7. Y el salvador del próbolo de la segunda voz estará en la región de las almas que recibieron el segundo misterio del primer misterio en mi reino.
8. Y el salvador del próbolo de la tercera voz estará en la región de los que recibieron el tercer misterio del primer misterio en el patrimonio de la luz.
9. Y el salvador del próbolo de la cuarta voz del tesoro de la luz estará en la región de las almas de los que recibieron el cuarto misterio del primer misterio en el patrimonio de la luz.
10. Y el salvador del próbolo de la quinta voz del tesoro de la luz estará en la región de las almas que recibieron el quinto misterio del primer misterio en el patrimonio de la luz.
11. Y el sexto salvador del próbolo de la sexta voz residirá en las regiones de las almas que hayan recibido el sexto misterio del primer misterio.
12. Y el séptimo salvador del próbolo de la séptima voz del tesoro de la luz estará en la región de las almas que recibieron el séptimo misterio del primer misterio en el tesoro de la luz.
13. Y el octavo salvador, que es el salvador del próbolo del primer árbol del tesoro de la luz, estará en la región de las almas que reciben el octavo misterio del primer misterio en el patrimonio de la luz.
14. Y el noveno salvador, que es el salvador del próbolo del segundo árbol del tesoro de la luz, estará en la región de las almas que reciben el noveno misterio del primer misterio en el patrimonio de la luz.
15. Y el décimo salvador, que es el salvador del próbolo del tercer árbol del tesoro de la luz, estará en la región de las almas que reciben el décimo misterio del primer misterio en el patrimonio de la luz.
16. Y el undécimo salvador, que es el salvador del próbolo del cuarto árbol del tesoro de la luz, estará en la región de las almas que reciben el onceno misterio del primer misterio en el patrimonio de la luz.
17. Y el duodécimo salvador, que es el salvador del próbolo del quinto árbol del tesoro de la luz, estará en la región de las almas que reciben el duodécimo misterio del primer misterio en el patrimonio de la luz.
18. Y los siete amén, y los cinco árboles, y los tres amén estarán a mi derecha, como reyes que subsisten en el patrimonio de la luz.
19. Y los salvadores gemelos que son el hijo del hijo.
20. Y los nueve guardianes estarán a mi izquierda, como reyes que siguen siendo en el patrimonio de la luz.
21. Y cada uno de los salvadores será rey sobre su próbolo, en el patrimonio de la luz, como lo son en el tesoro de la luz.
22. Y los nueve guardianes de los tesoros de la luz estarán más elevados que los salvadores en el patrimonio de la luz.
23. Y los salvadores gemelos estarán más elevados que los nueve guardianes en el reino.
24. Y los tres amén estarán más elevados que los dos salvadores gemelos en el reino.
25. Y los cinco árboles estarán más elevados que los tres amén en el patrimonio de la luz.
26. Y Jeû, guardián de las posesiones de la luz, y el gran Sabaoth, el bueno, serán reyes sobre el primer salvador de la primera voz del tesoro de la luz, que está en la región de aquellos que reciban el primer misterio del primer misterio.
27. Porque Jeû es el guardián de las regiones de los que están a la derecha, y Melquisedec, el gran heredero de la luz. Y los dos grandes jefes que emanan de la luz elegida, que es la pureza misma, y que se extiende desde el primer árbol hasta el quinto.
28. Jeû es el obispo de la luz, que emana el primero en la pureza de la luz del primer árbol.
29. Y es el guardián del patrimonio de los que pertenecen a la derecha y emanan del segundo árbol, y los dos jefes emanan también de la pura luz elegida del tercero y del cuarto árbol en el tesoro de la luz.
30. Y Melquisedec emana del quinto árbol.
31. Y el gran Sabaoth, el bueno, a quien yo he llamado mi Padre, emana de Jeû, el guardián de la luz.

Jesús explica a sus discípulos el destino de los hombres que no hayan sido iniciados en los misterios

XXXII 1. Y a causa de la sublimidad de la esencia que ha sido puesta en ellos, todos serán reyes asociadamente en el primer misterio de la primera voz del tesoro de la luz.
2. Y estarán en la región de las almas que reciben el primer misterio del primer misterio.
3. Y donde están la virgen de la luz y el gran conductor del medio, que los archones de los eones llaman el gran Iaô.
4. Y este es el nombre del gran archón que está en sus regiones.
5. Y él y la virgen de la luz y sus doce diáconos serán también todos ellos reyes.
6. Y vosotros habréis la forma y la fuerza de los doce diáconos.
7. Y el primer salvador de la primera voz estará en la región de las almas de los que recibieron el primer misterio del primer misterio en las posesiones de la luz.
8. Y los quince satélites de las siete vírgenes de la luz que están en el medio emanarán de las regiones de los doce salvadores.
9. E igualmente los demás ángeles del medio, cada uno sobre su gloria.
10. Para oue sean reyes conmigo en las posesiones de la luz.
11. Y yo seré rey sobre todos ellos en las posesiones de la luz.
12. Y todas las cosas que os digo no sucederán ahora.
13. Sino que sucederán cuando se verifique la asociación de los eones, que es la solución de todas las cosas, y la erección total de la cuenta de las almas que participen en las posesiones de la luz.
14. Y antes de la asociación que os digo, ninguna de estas cosas tendrá lugar.
15. Y cada uno estará en su región donde ha sido colocado desde el comienzo, hasta que el número de la congregación de las almas admitidas se haya completado.
16. Y las siete voces, y los cinco árboles, y los tres amén, y los salvadores gemelos.
17. Y los nueve guardianes, y los doce salvadores, y los que están en las regiones de los que pertenecen a la derecha, y los que están en el medio, todos permaneceran en la región y en el sitio en que fueron colocados.
18. Hasta que sean transportados afuera y el número de las almas admitidas a la luz haya sido cumplido.
19. Y los otros archones que pertenecen al medio permanecerán igualmente en sus lugares hasta que estas mismas cosas se hayan cumplido.
20. Y todas las almas llegarán en el tiempo en que cada una reciba su misterio.
21. Y serán transportadas hacia los archones que están en el medio y vendrán a las regiones de los que pertenecen al medio.
22. Y los que pertenecen al medio las bautizarán con la unción espiritual.
23. Y pasarán por las regiones de los que pertenecen al medio y pasarán a las regiones de los que están a la derecha.
24. Y a las regiones de los nueve guardianes y a las regiones de los salvadores gemelos.
25. Y a las regiones de los tres amén y de los doce salvadores.
26. Y a los cinco árboles, y a las siete voces, y cada uno le dará sus claves y sus misterios.
27. Y ellos vendrán a todas estas almas que llegan a las regiones de la luz a medida que vayan recibiendo los misterios de la luz y vayan tomando posesión de la luz.

María da el sentido perfecto de las revelaciones del Salvador

XXXIII 1. Y todas las almas humanas que reciban la luz llegarán a los archones que están en el medio.
2. Y llegarán a todos cuantos pertenecen a las regiones del medio.
3. Y a las regiones de cuantos pertenecen a la derecha.
4. Y a todos los que pertenecen a todas las regiones del tesoro de la luz y entrarán en todas.
5. Y llegarán a todos los que pertenecen a las regiones del primer mandato.
6. Para llegar en las posesiones de la luz hasta la región de su misterio.
7. Y para que cada uno permanezca en la región que ha recibido el misterio para él.
8. Tanto los que pertenecen a la región del medio, como los que pertenecen a la derecha, y como los que pertenecen a cualquiera de las regiones de la luz.
9. Y cada uno estará en la región y en el puesto en que ha sido situado desde el principio, hasta que todas las cosas sean consumadas.
10. Y hasta que cada uno haya cumplido la misión que se le ha destinado con respecto a la congregación de las almas que han recibido los misterios.
11. Y para que pongan su sello sobre todas las almas que han recibido los misterios y que han de pasar a los que comparten los tesoros de la luz.
12. Y esto es, María, lo que tan celosamente querías saber.
13. Que oiga quien tenga oídos para oír.
14. Y cuando Jesús hubo acabado de decir estas palabras, María Magdalena se adelantó y dijo: Señor, cuantas palabras has dicho han sido para mis oídos tesoros de luz.
15. Mas permite que te interrogue sobre lo que has dicho, Señor.
16. Porque has dicho que todas las almas de la raza de los hombres que reciban los misterios de la luz entrarán en el patrimonio de la luz ante todos los archones.
17. Y ante todos los que pertenecen a toda la región de la derecha y a todas las regiones del tesoro de la luz.
18. Mas tú nos has dicho siempre: los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros.
19. Y los últimos son la raza de los hombres que entrarán primero en el reino de la luz, como aquellos que pertenecen a las regiones superiores y son los primeros.
20. Y tú nos has dicho, Señor: el que tenga oídos para oír que oiga.
21. Y eso significa que tú quieres saber si nosotros comprendemos las palabras que tú has dicho.
22. Y cuando María dejó de hablar, Jesús admiró lo que acababa de decir, porque daba el sentido perfecto de lo que él había revelado.
23. Y el Salvador contestó: Está bien, María.
24. Y tú has hablado con gran sabiduría, porque ésa es la explicación de mi discurso.

María y Juan dialogan con Jesús acerca de sus revelaciones

XXXIV 1. Y Jesús, continuando, dijo a sus discípulos: Oíd.
2. Porque voy a hablaros de la gloria de los que pertenecen a las alturas y cómo son; según os he hablado hasta aquí.
3. Cuando yo os conduzca a la región del último fundamento del tesoro de la luz, y cuando yo os conduzca a esas regiones para que veáis la gloria que allí hay, la región del patrimonio de la luz no estará más en vuestro pensamiento que la imagen de la del mundo.
4. Y esto, por la grandeza del último fundamento y de la gran luz que hay allí.
5. Y os hablaré de la gloria del compañero que está encima del compañero menor.
6. Y os hablaré de las regiones que están encima de los compañeros.
7. Nada hay en este mundo con lo que se las pueda comparar, ninguna semejanza que las pueda expresar, ninguna luz, ninguna fuerza que les pueda ser puesta en parangón.
8. Porque no hay medio de explicar en este mundo cómo son las cosas de que os hablo.
9. Y cuando Jesús cesó de hablar, María Magdalena se adelantó.
10. Y le dijo: Señor, no te incomodes contra mí, si yo quiero averiguarlo todo con interés y con celo.
11. Porque es con el fin de que mis hermanos lo anuncien a la raza de los hombres.
12. Y para que los hombres, oyéndolos y creyéndolos, se salven de los rigurosos tormentos que les harían sufrir los malvados archones.
13. Y para que los hombres lleguen al reino de los cielos.
14. Porque nosotros, Señor, no somos solamente misericordiosos para con nosotros mismos.
15. Sino que sentimos misericordia de toda la raza humana y no queremos que sufra tormentos crueles.
16. Y por eso, Señor, nos informamos de todas las cosas con ardor.
17. Para que nuestros hermanos las anuncien a toda la raza de los hombres.
18. Y para que no caigan en las manos de los crueles archones de las tinieblas.
19. Y para que sean preservados del sufrimiento de las tinieblas exteriores.
20. Y cuando Jesús hubo oído las palabras que dijo María, el Salvador manifestó por ella su gran misericordia.
21. Y dijo: Pregunta lo que quieras preguntar, y yo te lo revelará claramente, sin parábola.
22. Y cuando María escuchó las palabras del Salvador, sintió un vivo júbilo y dijo: Señor, ¿cuánto es más grande el segundo antepasado que el primero?
23. ¿Qué distancia los separa y cuánto es más grande su luz?
24. Y Jesús respondió así a María, entre sus discípulos: En verdad, en verdad, os digo que el segundo antepasado está alejado del primero una distancia tal que ninguna medida puede expresarla.
25. Ni según la altura y profundidad, ni según lo ancho y lo largo.
26. Y está alejado a una distancia inmensa, que ninguna medida puede expresar, de los ángeles, los arcángeles y los dioses.
27. Y la superioridad de su luz es tal que ninguna cifra puede computarla.
28. Y el tercero, y el cuarto y el quinto antepasado son, cada uno de ellos, tan superior al otro, que ninguna superioridad puede serles comparada para dar la medida.
29. Y cada uno posee respecto al otro una luz superior en un grado inexpresable.
30. Y cuando Jesús hubo dicho estas frases a sus discípulos, Juan habló a Jesús.
31. Y dijo: Señor y Salvador mío, permíteme que yo hable.
32. No te encolerices contra mí si te pregunto con interés y celo, porque has prometido revelarnos cuanto te preguntemos.
33. No nos ocultes nada, Señor, de las cosas que te preguntemos.
34. Y Jesús, en su gran misericordia, contestó a Juan.
35. Y le dijo: Tú también, querido Juan, eres bienaventurado.
36. Pregunta lo que quieras, y yo te contestará francamente y sin parábolas.
37. Y te instruiré en cuanto me preguntes con fervor y celo.
38. Y Juan dijo a Jesús: Señor, aquel que haya recibido el misterio ¿quedará en el lugar donde está, y no podrá ir a las otras regiones que están sobre él, ni descerider a las demás regiones que hay bajo él?

Jesús revela a sus discípulos quién es el conocedor de todos los misterios

XXXV 1. Y Jesús, contestando, dijo a Juan: Mis queridos y buenos discípulos, vosotros os informáis de todo con fervor.
2. Escucha, Juan, lo que voy a decirte.
3. Todo el que reciba el misterio de la luz permanecerá en el lugar en que ha recibido el misterio.
4. Mas ninguno tendrá la facultad de elevarse a las regiones que están encima de él.
5. Y el que haya recibido el misterio en la primera disposición, tendrá la facultad de ir a los sitios que están bajo él, mas no a los que están encima.
6. Y el que haya recibido el misterio del primer misterio podrá ir a los lugares que están fuera del suyo, mas no a los que están sobre el suyo.
7. Y éstos serán los que hayan recibido los misterios superiores.
8. Y en verdad os digo que el hombre, que en la destrucción del mundo será rey sobre todos los órdenes de los pleromas, y aquel que recibirá el misterio del Inefable soy yo.
9. Él conoce el misterio en virtud del cual ha sido hecha la luz y han sido hechas las tinieblas.
10. Y Él conoce el misterio de la creación de las tinieblas de las tinieblas y de la luz de las luces.
11. Y conoce el misterio de la creación del caos y de la del tesoro de la luz.
12. Él conoce el misterio de la creación de la tierra de la luz.
13. Y conoce el misterio de la creación de los castigos reservados a los pecadores, y conoce el misterio de la regeneración del reino de la luz.
14. Y conoce el misterio de por qué los pecadores han sido creados y por qué han sido creados los dominios de la luz.
15. Y conoce el misterio de por qué han sido hechos los impíos y por qué han sido hechos los santos.
16. Y conoce el misterio de por qué se han hecho las penas para los malvados y por qué han sido hechas todas las emanaciones de la luz.
17. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecho el pecado y de por qué han sido hechos los bautismos y los misterios de la luz.
18. Y conoce el misterio de por qué han sido hechos los juegos del castigo y los chorros de la luz.
19. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la cólera y de por qué ha sido hecha la paz.
20. Y por qué ha sido hecha la blasfemia y por que han sido hechos los himnos de la luz.
21. Y conoce el misterio de por qué han sido hechas las similitudes de la luz.
22. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la injuria y por qué ha sido hecha la bendición.
23. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la maldad.
24. Y el misterio de por qué ha sido hecha la muerte y de por qué ha sido hecha la vivificación del alma.
25. Y conoce el misterio de por qué han sido hechos el adulterio y el engaño y de por qué ha sido hecha la pureza.
26. Y conoce el misterio por el que ha sido hecha la gratitud y por el que ha sido hecha la ingratitud.
27. Y conoce el misterio de por qué han sido hechos el orgullo y la soberbia y de por qué han sido hechas la humildad y la dulzura.
28. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecho el llanto y por qué ha sido hecha la risa.
29. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la maledicencia y por qué ha sido hecho el discurso provechoso.
30. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la obediencia y por qué ha sido hecha la resistencia.
31. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la murmuración y por qué han sido hechas la sencillez y la humildad.
32. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la fuerza y de por qué ha sido hecha la debilidad.
33. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la pobreza y de por qué ha sido hecha la opulencia.
34. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la dominación y por qué ha sido hecha la esclavitud.
35. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la muerte y de por qué ha sido hecha la vida.

Jesús sigue explicando a sus discípulos los misterios del Inefable

XXXVI 1. Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos, ellos quedaron muy gozosos de lo que les había comunicado.
2. Y Jesús siguió hablando, y les dijo: Queridos discípulos míos, escuchad lo que os digo del conocimiento completo de los misterios del Inefable.
3. El misterio del Inefable conoce por qué ha sido hecha la severidad y por qué ha sido hecha la misericordia.
4. Conoce por qué han sido hechos los reptiles y por qué deben ser destruidos.
5. Y conoce por qué han sido hechos los animales y por qué deben ser destruidos.
6. Y conoce por qué han sido hechos los rebaños y por qué han sido hechos los pájaros.
7. Y conoce por qué han sido hechas las montañas y por qué lo han sido las piedras preciosas que hay en ellas.
8. Y conoce por qué ha sido hecha la materia del oro y por qué ha sido hecha la materia de la plata.
9. Y por qué ha sido hecha la materia del aire y por qué ha sido hecha la materia del hierro.
10. Y por qué ha sido hecha la materia del plomo y por qué ha sido hecha la materia del vidrio y por que ha sido hecha la materia de la cera.
11. Y conoce por qué han sido hechas las plantas y por qué han sido hechas sus materias.
12. Y conoce por qué han sido hechas las aguas de la tierra y todas las cosas que en ellas hay.
13. Y por qué la tierra misma ha sido hecha.
14. Y por qué han sido hechos los mares y por que han sido hechos los animales que habitan los mares.
15. Y conoce por qué ha sido hecha la materia del mundo y por qué debe ser destruida.
16. Y Jesús siguió hablando, y dijo a sus discípulos: Compañeros, discípulos y hermanos míos.
17. Recogeos cada uno en vuestro espíritu, para que obedezcáis a mi palabra y recojáis cuanto os voy a decir.
18. Porque a partir de ahora, continuaré hablándoos de todas las ciencias del Inefable.
19. Porque Él conoce el misterio de por qué ha sido hecho el oriente y por qué ha sido hecho el occidente.
20. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecho el mediodía y por qué ha sido hecho el septentrión.
21. Y conoce el misterio de la creación de los demonios y de la creación del género de los hombres.
22. Y conoce el misterio de la creación del calor y de la creación de la brisa.
23. Y conoce el misterio de la creación de las estrellas y de la creación de las nubes.
24. Y conoce el misterio de por qué la tierra es proftmda y de por qué las aguas vienen a su superficie.
25. Y conoce el misterio de por qué la tierra es árida y de por qué la lluvia cae sobre ella.
26. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la sequía y por qué ha sido hecha la fertilidad.
27. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la helada y por qué el rocío.
28. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecho el polvo y de por qué ha sido hecho el frescor.
29. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecho el granizo y de por qué ha sido hecha la nieve.
30. Y conoce el misterio de por qué se ha hecho la tempestad que sc remonta y el viento que se calma.
31. Y conoce el misterio de por qué se ha hecho el ardor del calor y de por qué se han hecho las aguas.
32. Y conoce el misterio de la creación del viento del norte y del viento del sur.
33. Y conoce el misterio de la creación de las estrellas del cielo y de los astros, y de todas sus revoluciones.
34. Y conoce el misterio de la creación de los archones de las esferas, y de las esferas, y de todas sus regiones.
35. Y conoce el misterio de la creación de los archones de los eones y de la creación de los eones.
36. Y conoce el misterio de la creación de los archones que presiden los suplicios, y de la creación de los decanos.
37. Y conoce el misterio de los ángeles y de la creación de los arcángeles.
38. Y conoce el misterio de la creación de los señores y de la creación de los dioses.
39. Y conoce el misterio de la creación del odio y de la creación del amor.
40. Y conoce el misterio de la creación de la discordia y de la creación de la reconciliación.
41. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la avaricia, y la renunciación a todo, y el amor.
42. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la gula y de por qué ha sido hecha la saciedad.
43. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la impiedad y por qué ha sido hecho el amor a Dios.
44. Y conoce el misterio de por qué han sido hechos los guardianes y por qué han sido hechos los salvadores.
45. Y conoce el misterio de por qué han sido hechas las tres potencias y por qué han sido hechos los invisibles.
46. Y conoce el misterio de por qué han sido hechos los antepasados y por qué han sido hechos los puros.
47. Y conoce el misterio de por qué han sido hechos los presuntuosos y por qué han sido hechos los fieles.
48. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecho el gran triple poder y por qué ha sido hecho el gran antepasado de los invisibles.
49. Y conoce el misterio de por qué ha sido creado el decimotercero eón y por qué han sido creadas las regiones que pertenecen al medio.
50. Y conoce el misterio de por qué han sido hechos los ángeles del medio y las vírgenes de la luz.
51. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la tierra de la luz y por qué ha sido creado el patrimonio de la luz.
52. Y conoce el misterio de por qué han sido creadas las regiones de los guardianes de los que están a la derecha y por qué han sido hechos sus jefes.
53. Y conoce el misterio de por qué han sido hechas las puertas de la vida y de por qué ha sido hecho Sabaoth el bueno.
54. Y conoce el misterio de por qué ha sido hecha la región de los que están a la derecha y de por qué ha sido hecha la tierra de luz, que es el tesoro de la luz.
55. Y conoce el misterio de por qué han sido hechas las emanaciones de la luz y por qué han sido hechos los doce salvadores.
56. Y conoce el misterio de por qué han sido hechas las tres puertas del tesoro de la luz y por qué han sido creados los nueve guardianes.
57. Y Él conoce también el misterio relativo al por qué han sido creados los salvadores gerudos y por qué han sido hechos los tres amén.
58. Y conoce el misterio de cómo han sido hechos los cinco árboles, y cómo han sido hechos los siete amén.
59. Y conoce el misterio de cómo ha sido hecha la mezcla que no existía, y de cómo ha sido purificada.

Jesús contesta a una nueva observación de María Magdalena

XXXVII 1. Y dijo luego Jesús: Esforzaos todos vosotros en comprender.
2. Y procurad tener en vuestro interior la fuerza de luz precisa para someteros.
3. Porque desde ahora os hablaré de las regiones que habita la verdad del Inefable y de cómo esos parajes son.
4. Y al oír los discípulos estas palabras, quedaron silenciosos.
5. Y María Magdalena se adelantó y se prosternó a los pies de Jesús.
6. Y los adoró, llorando, y dijo: Ten piedad de mí, Señor.
7. Porque mis hermanos se han conturbado cuando has dicho que les ibas a dar conocimiento del misterio del Inefable, y por eso han guardado silencio.
8. Y Jesús tranquilizó a sus discípulos.
9. Y les dijo: No temáis no poder comprender los misterios del Inefable.
10. Porque os digo en verdad que este misterio está en vosotros y en todo el que os obedezca.
11. Y en verdad os digo que, para todo el que se consagre a Dios y renuncie al mundo y a lo que en él se halla, este misterio es más sencillo que todos los misterios del reino de la luz, y más fácil de comprender que cualquiera de ellos.
12. Porque aquel que renuncie a este mundo y a sus afanes entrará en conocimiento de este misterio.
13. Y por eso os he dicho: Y quienquiera que sufra bajo las fatigas del mundo y trabaje bajo su peso que venga a mí y yo le daré el reposo.
14. Porque mi fardo es ligero y mi yugo suave.
15. No penséis, pues, que no habéis de comprender este misterio.
16. Porque en verdad os digo que la comprensión de este misterio es más sencilla que la comprensión de los otros misterios.
17. Y os digo que en verdad este misterio está en vosotros y en cuantos renuncien al mundo y a lo que en él se encierra.
18. Escuchadme, pues, discípulos, amigos y hermanos.
19. Porque os voy a conducir al conocimiento del misterio del Inefable.
20. Puesto que yo he venido para traeros el conocimiento completo de la emanación del universo.
21. Porque la emanación del universo es el conocimiento de este misterio.
22. Y cuando el número total de las almas justas se complete y el misterio se cumpla, yo pasaré mil años, según el cómputo de los años de la luz, reinando sobre los próbolos de la luz, y sobre el conjunto de las almas de los justos que hayan recibido todos los misterios.

Jesús explica a sus discípulos el signo de los años de luz

XXXVIII 1. Y cuando Jesús hubo acabado de decir estas frases a sus discípulos, María Magdalena se adelantó.
2. Y dijo: Señor, ¿cuántos años terrestres comprende un año de luz?
3. Y Jesús contestó y dijo a María: Los días de la luz son mil años del mundo de los hombres.
4. Y treinta y seis miríadas y media de años terrestres son un año de luz.
5. Y yo reinaré durante mil años de luz como rey en el último misterio.
6. Y seré rey sobre todos los próbolos de la luz y sobre todas las almas justas que hayan recibido los misterios de la luz.
7. Y vosotros, discípulos míos, así como cuantos hayan recibido el misterio del Inefable, estaréis a mi izquierda y a mi derecha.
8. Y seréis reyes, en mi reino, y cuantos hayan recibido los tres misterios de los cinco misterios del Inefable serán reyes con vosotros en el reino de la luz.
9. Y los que hayan recibido los misterios brillantes serán reyes en las regiones brillantes.
10. Y los que hayan recibido los misterios inferiores serán reyes en las regiones inferiores.
11. Y todos, según la categoría del misterio que hayan recibido.

Jesús explica a su auditorio el modo de alcanzar los misterios de la luz

XXXIX 1. Iesús prosiguió hablando.
2. Y dijo a sus discípulos: Cuando yo venga en la luz para predicar a todo el mundo, decidles: No dejéis noche ni día de buscar hasta que hayáis encontrado los misterios del reino de la luz.
3. Porque ellos os purificarán y os llevarán al reino de la luz.
4. Y decidles: renunciad al mundo y a cuanto hay en él.
5. Y a todas sus sevicias, y a todos sus pecados, y a todas sus gulas.
6. Y a sus discursos todos, y a cuanto hay en él, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
7. Y para que seáis preservados de los suplicios reservados a aquellos que se han separado de los buenos.
8. Y decidles: Renunciad a la murmuración, para que seáis preservados del ardor de la boca del can.
9. Y decidles: Renunciad a la obediencia, para que seáis librados del ardor de la boca del can.
10. Decidles: Renunciad al juramento, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
11. Y para que seáis librados de los suplicios de Ariel.
12. Decidles: Renunciad a la lengua embustera, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
13. Y para que seáis preservados de los ríos ardientes de la boca del can.
14. Decidles también: Renunciad a los falsos testigos, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
15. Y para que seáis librados y preservados de los ríos ardientes de la boca del can.
16. Decidles: Renunciad al orgullo y a la vanidad, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
17. Y para que seáis preservados de los abismos de fuego de Ariel.
18. Y decidles: Renunciad al amor propio, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
19. Y para que seáis salvados de los suplicios del infierno.
20. Renunciad a la elocuencia, para que seáis dignos de la luz.
21. Y para que seáis preservados de las llamas del infierno.
22. Renunciad a los malos pensamientos, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
23. Y para que se os preserve de los tormentos del infierno.
24. Renunciad a la avaricia, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
25. Y para que se os libre de los arroyos de humo de la boca del can.
26. Renunciad al amor del mundo, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
27. Y para que seáis salvados de las vestes de pez y de las llamas de la boca del can.
28. Renunciad a las rapiñas, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
29. Y para que seáis preservados de los arroyos de Ariel.
30. Renunciad a las malas palabras, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
31. Y para que seáis salvados de los suplicios del río de humo.
32. Renunciad al engaño, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
33. Y para que seáis preservados de los mares de fuego de Ariel.

Jesús continúa predicando a sus discípulos

XL 1. Renunciad a la crueldad, para que seáis dignos del misterio de la luz.
2. Y para que seáis preservados de los suplicios de las fauces de los dragones.
3. Renunciad a la cólera, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
4. Y para que seáis librados de los ríos de humo de las fauces de los dragones.
5. Renunciad a la desobediencia, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
6. Y para que seáis preservados de Jaldabaóth y de los ardores del mar de fuego.
7. Renunciad a la cólera, para que seáis dignos del misterio de la luz.
8. Y para que seáis preservados de los demonios de Jaldabaôth y de todos sus suplicios.
9. Renunciad al adulterio, para que seáis dignos del misterio de la luz.
10. Y para que seáis preservados del mar de azufre y de la fauce de león.
11. Renunciad a los homicidios, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
12. Y para que seáis preservados del archón de los cocodrilos, que es la primera de las criaturas que están en las tinieblas exteriores.
13. Renunciad a las obras perversas e impías, para que seáis dignos del misterio de la luz.
14. Y para que seáis preservados de los archones de las tinieblas exteriores.
15. Renunciad á la impiedad, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
16. Y para que seáis preservados del llanto y del rechinar de dientes.
17. Renunciad a los envenenamientos, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
18. Y para que seáis salvados de la gran helada y el granizo de las tinieblas exteriores.
19. Renunciad a las blasfemias, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
20. Y para que seáis defendidos contra el gran dragón de las tinieblas exteriores.
21. Renunciad a las malas doctrinas, para que seáis dignos de los misterios de la luz.
22. Y para que seáis preservados de todos los suplicios del gran dragón de las tinieblas exteriores.
23. Y decid a quienes predican y a quienes escuchan malas doctrinas: ¡Malhaya vosotros!
24. Porque si no os arrepentís de vuestra malicia, caeréis en los tormentos rigurosísimos del gran dragón y de las tinieblas exteriores.
25. Y nada en el mundo os rescatará hasta la eternidad.
26. Sino que seréis sin existencia hasta el fin.
27. Y decid a quienes descuidan la doctrina de la verdad del primer misterio: ¡Malhaya vosotros!
28. Porque los suplicios que habéis de experimentar superarán a los que experimenten los demás hombres.
29. Y permaneceréis entre la nieve, en medio de los dragones, en las tinieblas exteriores.
30. Y nada podrá rescataros hasta la eternidad.
31. Y decidles: Amad a todos los hombres.
32. Para que seáis dignos del misterio de la luz y para que os elevéis en el reino de la luz.
33. Sed dulces, para que podáis recibir el misterio de la luz y elevaros al misterio de la luz.
34. Asistid a los pobres y a los enfermos, para que os hagáis dignos de recibir el misterio de la luz y os podáis elevar al reino de la luz.
35. Amad a Dios, para recibir el misterio de la luz y llegar al reino de la luz.
36. Sed caritativos, para que recibáis el misterio y lleguéis al reino de la luz.
37. Sed santos, para recibir el misterio de la luz y elevaros al reino de la luz.
38. Renunciad a todo, para ser dignos del misterio de la luz y elevaros al reino de la luz.
39. Porque éstas son las vías de los que se hacen dignos del misterio de la luz.
40. Y cuando halláis hombres que renuncien a cuanto constituye el mal y practiquen lo que yo digo, transmitidles los misterios de la luz, sin ocultarles nada.
41. Y cuando fuesen pecadores, y cometiesen los pecados y faltas que os he enumerado, dadles también los misterios, para que se conviertan y hagan penitencia, y no les ocultéis nada.
42. Porque yo he traído los misterios a este mundo para remitir cuantos pecados han sido cometidos desde el principio.
44. Y por eso os he dicho que no he venido para llamar a los justos.
45. Yo he traído los misterios para remitir los pecados de todos, y para que todos sean llevados al reino de la luz.
46. Porque estos misterios son un don del primer misterio para borrar los pecados de todos los pecadores.

Palabras de Jesús sobre el perdón de los pecados

XLI 1.Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos, María le preguntó: Mi Señor y Salvador, ¿los hombres justos de toda justicia, y en quienes no hay ningún pecado, sufrirán o no los suplicios de que nos hablaste?
2. ¿Será este hombre admitido, o no, en el reino de los cielos?
3. Y el Salvador contestó a María: El hombre justo, del todo perfecto, limpio de pecado, y que no haya recibido ningún misterio de la luz, cuando llegue su hora y salga del mundo, será puesto en poder de los satélites de una gran triple potencia.
4. Y se apoderarán de su alma, y durante tres días recorrerán con ella el mundo, y el tercero la llevarán al caos, para conducirla al lugar de todos los suplicios.
5. Y Juan se adelantó y dijo: Señor, si un consumado pecador renuncia a todo por el reino de los cielos, y renuncia a todo pecado, y sabemos que ama a Dios, y le damos los misterios, y recae en sus pecados, y vuelve a hacer penitencia, ¿es tu voluntad que le remitamos siete veces sus faltas y le demos siete veces los misterios del primer orden?
6. Y el Señor contestó a Juan: En verdad os digo que no siete veces, sino que le remitáis sus pecados muchas veces siete veces, dándole todas ellas los misterios desde el comienzo hasta lo extremo de lo exterior.
7. Porque así podréis ganar el alma de nuestro hermano y darle posesión del reino de la luz.
8. Y cuando me habéis interrogado diciendo si podéis perdonar los pecados hasta siete veces, yo os he respondido en parábola.
9. Y os he dicho. Perdonadle los pecados no siete veces, sino setenta y siete veces.
10. Perdonadle, pues, muchas veces, para que reciba otras tantas los misterios y pueda salvarse el alma de ese hermano.
11. Porque en verdad os digo que el que haya vivificado un alma la conservará para su luz en el reino de la luz.
12. Y recibirá más gloria por el alma que haya salvado, y quien haya salvado muchas almas haciéndoles entrar en la gloria de su gloria tendrá tanta más gloria cuantas más almas haya salvado.
13. Y cuando el Salvador habló así, Juan le preguntó: Y si mi hermano, que es un gran pecador, renuncia al mundo y a sus vanidades, ¿cómo sabremos que no es hipócrita?
14. ¿Y cómo sabremos que es sincero para conocer si le podemos dar los misterios de segunda y tercera categoría, y si podemos darle todos los misterios para que participe del reino de la luz?
15. Y el Salvador contestó a Juan, rodeado de todos sus discípulos.
16. Y le dijo: Si conocéis de un modo seguro que ese hombre ha renunciado al mundo y a sus pecados, y que no es mentiroso ni hipócrita, y que ama sinceramente a Dios, no le ocultéis los misterios y hacedlo conocer los de segundo y tercer grado.
17. Hacedlo participar de los misterios de que lo creáis digno, y cuando le hayáis comunicado los misterios del
grado tercero y segundo, si recae en el pecado, no continuéis comunicándoselos.
18. Porque os digo en verdad que el hombre que haya recibido estos misterios y peque sufrirá una sanción rigurosa.
19. Porque será objeto de escándalo y no habrá para él desde entonces redención de su alma en este mundo.
20. Sino que su morada estará en la puerta de los dragones, en las tinieblas exteriores, allí donde es el llorar y el rechinar de dientes.
21. Y en la destrucción del mundo, su alma será atormentada por un hielo frigidísimo y un ardor cruel.
22. Y permanecerá sin existencia hasta la eternidad.
23. Mas si este hombre se convierte de nuevo y renuncia al mundo y a sus pecados, y tiene gran arrepentimiento y penitencia, la misericordia se tenderá sobre él.
24. Y su penitencia le será admitida en remisión de sus pecados.
25. Para que consiga el misterio del primer misterio y hasta el misterio del Inefable.
26. Y verá sus pecados remitidos, porque estos misterios son piadosos y perdonan el pecado en toda hora.

Jesús expone a sus discípulos el modo de comunicar los misterios y de retirar su conocimiento a los que de ellos no son dignos

XLII 1. Y Juan, cuando hubo hablado así el Salvador, continuó interrogándolo.
2. Y le dijo: Señor, no te incomodes contra mí por mi celo.
3. Mas yo quiero saber cómo hemos de obrar con los hombres de este mundo.
4. Y el Salvador repuso a Juan: Pregunta lo que quieras, y yo te contestaré claramente y sin parábolas.
5. Y dijo Juan: Cuando entremos en una ciudad o aldea para predicar y sus vecinos vengan a nosotros, nosotros no sabremos si vienen con falacia o hipocresía.
6. Y si nos llevan a sus casas y desean recibir a Dios y conocer sus misterios, ¿qué haremos si averiguamos que no han hecho nada digno de los misterios, o que se comportan pérfidamente con nosotros?
7. Y el Salvador dijo contestando a Juan: Si entráis en una ciudad o en una aldea, y os conducen a alguna casa, reveladles los misterios.
8. Y si son dignos de ellos, ganaréis sus almas para el reino de la luz.
9. Y si no lo son, u obrasen pérfidamente con vosotros, elevad la voz hacia el primer misterio.
10. Y decid: Nosotros hemos revelado el misterio a almas impías y pérfidas.
11. Vuelve el misterio a nosotros, y prívalas hasta la eternidad del misterio de tu reino.
12. Y sacudid el polvo de vuestros pies, y decid: Que vuestras almas se sumerjan en el polvo de vuestra casa.
13. Y os digo en verdad que los misterios que les hubieseis dado volverán a vosotros.
14. Y cuantos misterios y palabras les comunicaseis antes les serán quitados.
15. Porque ya os hablé en parábola de hombres así.
16. Cuando os dije: Dondequiera que vayáis y se os reciba, decid: La paz sea con vosotros.
17. Y si ellos son dignos de la paz, la paz será con ellos y, si no, volverá sobre vosotros.
18. Y si les dieseis los misterios del reino de la luz y ellos obrasen falsamente con vosotros, efectuad el primer misterio del primer misterio, y los misterios que les hubieseis transmitido volverán a vosotros.
19. Y ellos quedarán privados del tesoro de la luz hasta la eternidad.
20. Y os digo en verdad que su morada será en la puerta de los dragones de las tinieblas externas.
21. Mas si hacen penitencia, y renuncian al mundo, y a su materia, y a sus pecados, y se someten a los misterios de la luz, sus pecados les serán remitidos.
22. Porque los oirá el misterio único del Inefable, que tiene piedad de todos y perdona los pecados de todos.

Jesús contesta a las preguntas de sus discípulos sobre la distinción entre justos y pecadores

XLIII 1. Y cuando Jesús acabó de decir estas frases a sus discípulos, María se prosternó a los pies de Jesús.
2. Y los abrazó y le dijo: Señor, perdóname y no te irrites si te incomodo.
3. Y el Salvador contestó a María: Pregunta lo que quieras preguntar.
4. Porque yo te lo revelaré claramente.
5. Y María dijo: Señor: si un hermano es santo y bueno y ha recibido todos los misterios, y tiene un hermano pecador e impío, y éste sale del mundo y el hermano bueno se aflige de que su hermano esté en el lugar de los tormentos y los suplicios, ¿qué haremos, Señor, hasta que sea retirado del lugar de las torturas?
6. Y el Salvador dijo: Ya os be hablado de lo que debéis hacer.
7. Mas escuchad y os lo diré de nuevo, para que seáis perfectos en todos los misterios y los hombres os llamen perfectos en todo.
8. Cuando queráis que un hombre, pecador o no, salga de los suplicios terribles, y que sea transportado a un cuerpo justo para que reciba el misterio de la divinidad y se eleve a las regiones superiores para participar en el reino de la luz, practicad el tercer misterio del Inefable.
9. Y decid: Toma el alma de ese hombre en el que nuestro espíritu piensa.
10. Y sácala de los suplicios de los archones y elévala con presteza al templo de la luz.
11. Y en el templo de la luz, márcala de un sello brillante y ponla en un cuerpo justo y bueno, para que se eleve a las regiones superiores y participe del reino de la luz.
12. Y os digo en verdad que, cuando así hayáis dicho, los espíritus que presiden los suplicios en las regiones de los archones se contendrán.
13. Y transmitirán su alma al templo de la luz para que sea marcada con los signos del reino del Inefable.
14. Y la entregarán a sus satélites, y la conducirán al cuerpo de un justo.
15. Y hallará los misterios de la luz, para que sea buena, y se eleve a las regiones superiores y participe del reino de la luz.
16. Y ésta es la contestación a lo que me habéis preguntado.

Jesús promete a todos los hombres la resurrección de entre los muertos

XLIV 1. Y María contestó al Salvador, y le dijo: Señor: tú no has traído los misterios a este mundo para que el hombre no sufriese la muerte que le tienen predestinada los archones de la Heimarméné.
2. Porque si un hombre ha sido destinado a morir por el hierro, o en el agua, o por las calamidades del mundo, o de cualquier forma violenta, tú no has traído los misterios para evitar que el hombre muera así, sino de una muerte súbita, sin el dolor de su género de muerte.
3. Puesto que muchos nos perseguirán por ser tus discípulos y nos atormentarán por ti.
4. Y, si nos maltratan y afligen, ¿hemos de ejercer los misterios para salir de nuestro cuerpo sin experimentar ningún dolor?
5. Y el Salvador, en respuesta, dijo a todos sus discípulos: Ya os he hablado antes de esto que me preguntáis, mas os lo diré otra vez.
6. No sólo vosotros, mas todo hombre que cumpla el primer misterio del primer misterio del Inefable, recorrerá todas las regiones y todas sus estaciones.
7. Y cuando haya cumplido ese misterio y recorrido todas las regiones, será preservado de todas las cosas ue le hayan destinado los archones de la Heimarméné.
8. Y saldrá del cuerpo de la materia de los archones y y todas las regiones de la luz, hasta que llegue a las regiones del reino de la luz.
12. Sino por todas estas cosas, para que cuando lleguemos a las tierras de los hombres y no tengan fe en nosotros, y no escuchen nuestras palabras, practiquemos el misterio para que ellos Conozcan la verdad y sepan las palabras del universo.
13. Y el Salvador contestó a María entre sus discípulos: Ya os he hablado sobre todas las cosas que me preguntáis.
14. Mas yo os repetirá mis palabras.
15. Escucha, María: te digo en verdad que no sólo Vosotros, sino todos los hombres pueden cumplir el misterio de la resurrección de entre los muertos.
16. Para curarse de la posesión de los demonios y de toda aflicción y enfermedad.
17. Y para curar a los cojos, y a los mutilados, y a los mudos, y a los paralíticos.
18. Porque os he dicho antes que era preciso practicar el misterio para poder cumplir estas cosas.
19. Y vosotros obtendréis la pobreza y la opulencia, la salud y la enfermedad, la debilidad o el vigor, si la pedís.
20. E igualmente podréis sanar a los enfermos y resucitar a los muertos, y curar a los cojos y ciegos y mudos, y toda enfermedad o aflicción.
21. Porque a quien haya ejercido el misterio todas las cosas le serán concedidas.

Jesús sigue instruyendo a sus discípulos

XLV 1.Y cuando el Salvador hubo dicho estas cosas, todos los discípulos lanzaron gritos, diciendo: Señor, tú nos has herido de locura con las cosas que nos has dicho.
2. Y nuestras almas quieren salir de nosotros para ir a ti, ya que nosotros venimos de ti.
3. Nuestras almas han quedado como sin sentido por las cosas que nos has dicho.
4. Y nos atormentan grandemente, porque quieren salir de nosotros para ir a las regiones superiores que son tu reino.
5. Y cuando los discípulos hablaron así, el Salvador prosiguió dirigiéndose a ellos y les dijo: Cuando lleguéis a ciudades o países, saludad a los habitantes.
6. Y decidles así: Buscad siempre sin cesar, hasta que halléis los misterios de la luz, que os conducirán al reino de la luz.
7. Y decidles: Guardaos de las doctrinas oscuras.
8. Porque muchos irán en mi nombre diciendo: yo soy y no soy, y así engañarán a muchos hombres.
9. Y para que todos los hombres que se lleguen a vosotros tengan fe y sean dignos del misterio de la luz, dadles los misterios de la luz.
10. Y no les ocultáis nada, y al que sea digno del misterio máximo, dádselo, y al que sea digno del misterio menor, dádselo también.
11. Mas el misterio de la resurrección de los muertos y de la curación de los enfermos, no se los deis a todos.
12. Sino dad la doctrina, porque ese misterio pertenece a los archones
13. No lo deis, pues, a todos, hasta que hayáis consolidado la fe en todo el mundo.
14. Para que cuando lleguéis a una ciudad y no tengan fe en vosotros, resucitéis a los muertos y curéis a los ciegos y a los cojos, y todas las enfermedades, para que crean en vosotros cuando prediquéis al Dios del Universo.
15. Y por eso os he dado ese misterio, hasta que consolidéis la fe en todo el mundo.

Jesús describe a sus discípulos las tinieblas exteriores

XLVI 1. Y María siguió hablando a Jesús.
2. Y le dijo: Señor, ¿cómo son las tinieblas exteriores?
3. ¿Y cuántos son los lugares de tormento que contienen?
4. Y Jesús contestó: Las tinieblas exteriores son un gran dragón.
5. Y su cola está dentro de su garganta, y está fuera del mundo, y lo rodea.
6. Y contiene gran número de lugares de tortura, que están comprendidos en doce divisiones, consagradas a terribles suplicios.
7. Y cada una de esas divisiones es un archón, y las figuras de estos archones son distintas, y se transforman adoptando diversas figuras.
8. Y el primer archón preside la primera división y tiene forma de cocodrilo.
9. Y su cola entra en su garganta, y de su boca salen el hielo, la peste, el frío de la fiebre y toda clase de enfermedades.
10. Y el verdadero nombre que tiene en el lugar que habita es Enchtonin.
11. Y el archón de la segunda división tiene forma de perro y se llama en el sitio que habita Xhurakhar.
12. Y el archón de la tercera división tiene forma de gato y se llama en el sitio que habita Arkharôth.
13. Y el archón de la cuarta división tiene aspecto de serpiente y se llama en donde reside Akrôkar.
14. Y el archón de la quinta división tiene forma de un ternero negro y se llama Markhour.
15. Y el de la sexta división se llama Lamkhamôr.
16. Y el archón de la séptima división tiene figura de oso, y se llama Lokhar.
17. Y el de la octava división tiene forma de murciélago y se llama Lavaokh.
18. Y el archón de la novena división tiene figura de basilisco y se denomina Arkheôkh.
19. Y en la décima división hay gran número de dragones, que tiene cada uno siete cabezas, y su jefe se llama Xarnarôkh.
20. Y en la oncena división hay también muchos dragones, que tienen cada uno siete cabezas de gato, y su jefe es un archón que se llama Rokhar.
21. Y en la duodécima división hay muchos más archones que en las otras, y cada uno tiene siete cabezas de perro. Y su jefe se llama Khrêmaôr.
22. Y éstos son los archones de las doce divisiones que hay en el gran dragón, que constituye las tinieblas exteriores.
23. Y cada uno cambia de nombre y de figura de hora en hora.
24. Ycada división tiene una puerta, que se abre hacia arriba, y el dragón de las doce tinieblas exteriores, que se compone de doce divisiones, se convierte en rey de cada una cada vez que se abre hacia arriba.
25. Y un ángel de las regiones superiores vigila sobre la puerta de cada unade estas doce divisiones.
26. Y ha sido colocado allí por el eón el primer hombre, el guardián de la luz, para que el dragón y todos los archones permanezcan en los lugares que les han sido asignados.

Jesús explica a sus discípulos los tormentos del gran dragón de las tinieblas exteriores

XLVII 1. Y cuando el Salvador hubo hablado así, María Magdalena le dijo: Señor, ¿las almas conducidas a esos lugares han de pasar por esas doce puertas para sufrir los tormentos que merecen?
2. Y el Salvador contestó a María: Ningún alma es conducida hacia el dragón por esas puertas, no siendo
las almas de los blasfemos y de los que siguen una doctrina falsa.
3. Y de los que enseñan a mentir, y las de los que pecan contra natura, y las de los hombres manchados de vicios y enemigos de Dios.
4. Y las de todos los impíos, adúlteros y envenenadores.
5. Porque todas las almas de esos pecadores, si no han hecho penitencia en este mundo, y han persistido en su pecado, cuando se cumpla su hora, serán conducidas por la puerta de la cola del dragón a las tinieblas exteriores.
6. Y cuando hayan sido llevadas a las tinieblas exteriores por la puerta de su cola, colocará la cola en su boca, para cerrar la puerta.
7. Y de este modo serán llevadas las almas a las tinieblas exteriores.
8. Y los doce nombres del dragón están escritos en las puertas de las distintas divisiones.
9. Y estos nombres son diferentes, y alternan entre ellos para que quien diga un nombre diga los doce.
10. Y éstas son las tinieblas exteriores, que son las mismas que las del dragón.
11. Y cuando el Salvador hubo hablado, María le replicó: Señor, ¿son más terribles los tormentos del dragón que todos los demás que existen?
12. Y el Salvador contestó a María: Esos tormentos son los mayores que existen.
13. Mas las almas que vayan a esos lugares serán atormentadas también por un frío riguroso y un fuego violentísimo.
14. Y dijo María: ¡Desventuradas almas de los pecadores!
15. Mas dinos, Señor, ¿qué fuego es más violento, el del infierno o el del mundo?
16. Y el Salvador contestó a María: En verdad te digo que el fuego del infierno es nueve veces más ardiente que el fuego del mundo.
17. Y el fuego de los suplicios del gran caos es nueve veces más ardiente que el del infierno.
18. Y el fuego del tormento de los archones en el camino del medio es nueve veces más ardiente que el de los suplicios del gran caos.
19. Y el fuego del dragón de las tinieblas exteriores y de los lugares de castigo que hay en él es siete veces más terrible que el fuego de los tormentos de los archones del medio.

Diálogo entre María y Salomé

XLVIII 1. Y luego que el Salvador hubo dicho esto a María, ella se hirió el pecho y lloró.
2. Y lloraron también todos los discípulos y decían: ¡Desgraciados los pecadores!
3. Porque su castigo es muy grande.
4. Y Salomé se levantó y dijo: Señor, tú nos has dicho: Quien no deje a su padre y a su madre para seguirme no es digno de mí.
5. Y nos has dicho después: Abandonad a vuestros padres para que yo os haga hijos del primer misterio hasta la eternidad.
6. Mas, Señor, está escrito en la ley de Moisés que el que abandone a sus padres debe morir.
7. ¿Es, pues, contrario a la ley lo que tú nos enseñas?
8. Y cuando Salomé hubo dicho estas palabras, María Magdalena, inspirada por la fuerza de luz que había en ella, dijo al Salvador:
9. Señor, permíteme que hable a mi hermana Salomé para explicarle tus palabras.
10. Y el Salvador contestó a María: Yo te permito, María, explicar mis palabras a Salomé.
11. Y cuando el Salvador habló así, María fue hacía Salomé.
12. Y le dijo: Hermana Salomé, tú has citado la ley de Moisés, que dice que debe morir quien abandona a sus padres.
13. Mas la ley se refiere a los cuerpos y no al alma.
14. Y la ley no se refiere a los hijos de los archones, sino que lo dice de la fuerza salida del Salvador y que está hoy en nosotros.
15. Y dice la ley: Quien esté fuera del Salvador y de sus misterios morirá de muerte y perecerá en su maldad.
16. Y cuando María habló así, Salomé se volvió a María.
17. Y dijo Salomé: La potencia del Salvador basta para igualarme a ti en inteligencia.
18. Y ocurrió que cuando el Salvador oyó las palabras de María la felicitó grandemente.

Jesús habla a sus discípulos sobre el modo de elegir entre las doctrinas verdaderas y las falsas

XLIX 1. Y el Salvador siguió hablando entre sus discípulos.
2. Y dijo a María: Escucha, María, cuál es el estado del hombre hasta que comete un pecado.
3. Los archones de las potencias perversas combaten contra el alma constantemente.
4. Y la hacen cometer todos los pecados.
5. Y llaman al enemigo del alma y le dicen: Si el alma sale otra vez del cuerpo, no la perdones.
6. Mas condúcela a todos los lugares de tortura, pues que ha incurrido en todos los pecados que tú la has hecho cometer.
7. Y cuando Jesús habló así, María le dijo: Señor, ¿cómo sabrán los hombres que buscan la luz si las doctrinas que encuentran son engañadoras o no?
8. Y contestó el Salvador: Ya os lo he dicho.
9. Sed como buenos cambiantes. Aceptad la buena moneda y rechazad la falsa.
10. Ydecid a los hombres que buscan a Dios: Si sopla el aquilón, ya sabéis que es frío lo que se sentirá.
11. Y si sopla el viento oeste, ya sabéis que vendrán el calor y la sequía.
12. Decid, pues, a esos hombres justos: Si conocéis los signos de los vientos, conoceréis también si las palabras que halléis buscando a Dios concuerdan y armonizan con las que yo os he dicho, desde los dos martirios al tercer testimonio.
13. Y las que concuerden en la constitución del cielo, y del aire, y de la tierra, y de los astros.
14. Y en todas las cosas que la tierra contiene, y en las aguas, y en las cosas que contienen las aguas.
15. Y en la constitución de los cielos, y de los astros, y de los círculos, y de cuanto se encierra en el mundo.
16. Y los que vengan hacia vuestras palabras verán que concuerdan con cuantas os he dicho.
17. Y yo recibiré a los que nos pertenecen.
18. Y esto es lo que diréis a los hombres para que se defiendan de las falsas doctrinas.
19. Porque yo he venido al mundo para redimir a los pecadores de sus pecados.
20. Y no por los hombres que no han hecho mal ni pecado ninguno.
21. Y que encontrarán los misterios que yo he querido que fuesen consignados en el libro de Jeü.
22. Para que Enoch escribiese en el paraíso, cuando yo le hablaba del árbol de la ciencia y del árbol de la vida.
23. Y he querido que él los pusiese en la piedra de Ararad.
24. Y he puesto el archón Calapaturoth que está sobre el Skemmuth, donde está el pie de Jeü.
25. Y rodea todos los archones y las Heimarménés.
26. Y he puesto a este archón para que guarde los libros de Jeü, para impedir que nadie los destruya.
27. Y para que ninguno de los archones envidiosos destruya los que yo os daré y en los que os diré la emanación del universo.

María interroga a Jesús sobre el destino de las almas antes de venir él al mundo

L 1. Cuando el Salvador hubo hablado así, María le preguntó:
2. Señor, ¿qué hombre hay en el mundo que esté limpio de todo pecado?
3. Porque si ha evitado una falta, caerá en otra, y no podrá encontrar los misterios en el libro de Jeü.
4. Y no habrá en el mundo hombre del todo exento de pecado.
5. Y el Salvador contestó a María: Encontraréis uno entre mil, y dos entre diez mil, por la consumación del misterio del primer misterio.
6. Y por esto yo he traído los misterios, porque todos en el mundo están bajo el pecado y necesitan del don de los misterios.
7. Y María dijo al Salvador: Señor, ¿antes que tú vinieses a la región de los archones y al mundo, no había llegado ningún alma a la luz?
8. Y el Salvador contestó a María: En verdad, en verdad os digo que antes que yo viniese ningún alma había llegado a la luz.
9. Y ahora que yo he venido, he abierto los caminos de la luz, y los que sean dignos de los misterios recibirán el misterio para llegar a la luz.
10. Y María dijo: Señor, yo creía que los profetas habían alcanzado la luz.
11. Y el Señor respondió a María: En verdad, en verdad te digo que ninguno de los profetas ha llegado a la luz.
12. Sino que los archones de los eones les han hablado desde el círculo de los eones, y les han dado los misterios de los eones.
13. Y cuando he venido a las regiones de los eones, he tomado a Elías y lo he enviado al cuerpo de Juan el Bautista.
14. Y he enviado a otros a cuerpos justos, para que
encuentren los misterios de la luz, y se eleven a las regiones superiores y entren en posesión del reino de la luz.
15. Y he remitido a Abraham, y a Isaac, y a Jacob, todas sus faltas.
16. Y les he dado los misterios de la luz en el círculo de los eones.
17. Y los he puesto en las regiones de Jabraoth y de todos los archones que pertenecen al medio.
18. Y cuando me eleve, recogerá sus almas y las llevaré conmigo a la luz.
19. Porque en verdad te digo, María, que ningún alma entrará en la luz antes que la tuya y la de tus hermanos.
20. Y los demás mártires y justos, desde Adán hasta ahora.
21. Y cuando yo vaya a las regiones de los eones, las colocará en los cuerpos de los justos por nacer.
22. Para que encuentren todos los misterios de la luz y entren en posesión del reino de la luz.
23. Y dijo María: Nosotros somos dichosos entre todos los hombres por las grandes cosas que nos has revelado.
24. Y el Salvador dijo a María y a todos sus discípulos: Yo os revelaré todos los secretos, desde lo profundo de las cosas interiores hasta lo más exterior de las cosas exteriores.
25. Y María dijo al Salvador: Señor, nosotros creemos sinceramente que tú has traído las llaves de todos los misterios del reino de la luz, que remiten los pecados de las almas.
26. Para que las almas se purifiquen y, al hacerse dignas de la luz, sean llevadas a la luz.

Invocaciones de Jesús y su elevación en el espacio

LI 1. Cuando Nuestro Señor fue crucificado, resucitó de entre los muertos al tercer día.
2. Y sus discípulos, reunidos en torno suyo, clamaban a él.
3. Y le decían: Señor, ten piedad de nosotros, que hemos abandonado a nuestros padres y renunciado al mundo, para seguirte.
4. Y Jesús, sentado con sus discípulos junto al mar Océano, elevó una plegaria.
5. Y dijo: Escuchadme, Padre mío, de toda paternidad y de la infinita luz:
6. Aeion, ao, aoi, ôiaprinother, thernops, nopsither, zagoyrê, zagoyrê, nethmomaoth, nepriomaoth, marachachta, thobarrabai, tharnachachan, zorokothova, Jean, sabaoth.
7. Y cuando Jesús decía estas palabras, Tomás, Andrés, Jacobo y Simeón el cananeo estaban a occidente, con los rostros vueltos hacia oriente.
8. Y Felipe y Bartolomé estaban al sur, con los rostros vueltos hacia el septentrión.
9. Y los otros discípulos y las mujeres estaban detrás de Jesús.
10. Y Jesús estaba en pie junto al altar.
11. Y todos sus discípulos se cubrían con túnicas de lino.
12. Y Jesús se volvió hacia los cuatro puntos cardinales.
13. Y dijo: Jaô, iaô, iaô.
14. Esta es la significación de este nombre: la iota significa que el universo ha sido emanado.
15. Y el alfa que volverá adonde ha salido, y omega que ése será el fin de los fines.
16. Y cuando hubo pronunciado estas palabras, dijo: Japhta, japhta, moinmaêr, moinaêr, ermanoier, ermanoieier.
17. Y esto significa: Padre de toda paternidad y del infinito, tú me oirás, por los discípulos que he traído ante ti.
18. Porque ellos han creído las palabras de tu verdad.
19. Y tú harás las cosas por las que he clamado, porque yo conozco el nombre del padre del tesoro de la luz.
20. Y Jesús clamó de nuevo y pronunció el nombre del padre del tesoro de la luz.
21. Y dijo: Que todos los misterios de los archones, y de los ángeles y arcángeles, y todas las fuerzas y todas las cosas de los dioses invisibles las lleven arriba, para situarlas a la derecha.
22. Y los cielos giraron hacia occidente, y los eones, y la esfera, y todos sus archones huyeron hacia occidente, a la izquierda del disco del sol y del disco de la luna.
23. Y el disco del sol era un gran dragón y su cola estaba en su boca.
24. Y montó en las siete potencias de la izquierda e iba arrastrado por cuatro potencias bajo figura de caballos blancos.
25. Y la base de la luna tenía la figura de una barca arrastrada por los bueyes blancos, uncidos, y dirigidos por un dragón macho y por un dragón hembra.
26. Y una figura de niño dirigía desde la popa a los dragones, y éstos quitaban la luz a los archones, y la figura de un gato estaba ante él.
27. Y el mundo, y las montañas, y los mares corrían hacia occidente.
28. Y Jesús y sus discípulos estaban en las regiones del aire, en los caminos del medio, que está encima de la esfera. Y llegaron a la primera división, que está en el medio, y Jesús estaba en píe en el aire, con sus discípulos.
29. Y los discípulos le preguntaron: ¿En dónde estamos?
30. Y Jesús les respondió: En el camino del medio.
31. Porque cuando los archones de Adán se sublevaron, se entregaron entre sí a acciones reprobables.
32. Y procrearon archones, y ángeles, y arcángeles, y decanos.
33. Y Jeû, el padre de mi padre, salió de la derecha, y los encadené en una Heimarméné de la esfera.
34. Y había allí doce eones y Jabaoth, además, estaba encima de seis.
35. Y Jabraoth, su hermano, estaba sobre otros seis.

Jesús sigue explicando a sus discípulos los hechos sucedidos en las regiones de los archones

LII 1. Y Jabraoth, con sus archones, tuvo fe en los misterios de la luz.
2. Y obró según los misterios de la luz y dejó los lazos de la unión culpable.
3. Mas Sabaoth Adamas, con sus archones, continuó practicando la unión culpable.
4. Y viendo Jeû, el padre de mi padre, que Jabraoth y sus archones tenían fe, los elevó.
5. Y los recibió en la esfera, y los condujo en el aire puro, ante la luz del sol, en las regiones de los que pertenecen al medio, y ante el invisible de Dios.
6. Y a Sabaoth Adamas y a sus archones, que no tenían fe en los misterios de la luz y seguían en las obras de la unión culpable, los encadenó en la esfera.
7. Y encadenó mil ochocientos archones, y coló trescientos sesenta sobre ellos.
8. Y colocó cinco grandes archones sobre los trescientos sesenta archones y sobre todos los archones encadenados.
9. Y estos cinco archones se llaman así en el mundo: el primero, Cronos; el segundo, Aries; el tercero, Hermes el cuarto, Afrodita, y el quinto, Dios.
10. Y Jesús siguió hablando y dijo: Escuchad y os contaré sus misterios.
11. Cuando Jeû los hubo encadenado, sacó una gran potencia del gran Invisible y la ligó al llamado Cronos.
12. Y a Aries le ligó una potencia que sacó de Ipsantachoinchainchoicheôch, que es uno de los tres dioses triples poderes.
13. Y sacó una potencia de Xaïnchôâôch, que es uno de los tres dioses triples poderes, y la ligó en Hermes.
14. Y sacó una potencia de la Sabiduría fiel, hija de Barbelos, y la ligó sobre Afrodita.
15. Y pensando que necesitaban un gobernalle para dirigir al mundo y a los eones de la esfera, para que su malicia no perdiese el mundo, subió hacia el medio y tomó la potencia del menor Sabaoth, el bueno, que pertenece al medio.
16. Y la ligó en Aries, para que su bondad lo dirigiese.
17. Y dispuso el orden de su marcha de modo que pasase trece veces en cada estación, para que cada archón al que llegase no pudiese ejercer la malicia.
18. Y le dio por compañeros dos eones de la región a que pertenecía Hermes.
19. Y ahora escuchad que os diga cuáles son los verdaderos nombres de estos cinco archones.
20. Orimoith es Cronos, Moinichoiaphor es Aries, Tarpetanoiph es Hermes, Chôsi es Afrodita y Chômbal es Dios. Y éstos son sus nombres.

Jesús promete otra vez a sus discípulos el conocimiento de todos los misterios

LIII 1. Y cuando los discípulos oyeron estas palabras, se prosternaron ante Jesús.
2. Y lo adoraron y dijeron: Somos dichosos.
3. Porque nos has revelado tantas maravillas, que estamos por encima de todos los hombres.
4. Y continuaron rogándole y le dijeron: Revélanos para qué son estos diversos caminos.
5. Y María vino hacía él y le besó los pies.
6. Y dijo: Señor, ¿cuáles son los secretos de los caminos del medio?
7. Porque tú nos has dicho que están situados sobre grandes tormentas.
8. ¿Cómo están ordenadas y cómo hemos de librarnos de ellas?
9. ¿Y cómo se apoderan de las almas y qué tiempo pasan las almas en sus tormentos?
10. Ten piedad de nosotros, Señor y Salvador nuestro.
11. Porque nosotros tememos que los señores de estos caminos se apoderen de nuestras almas y las sometan a terribles tormentos y nos priven de la luz de tu Padre.
12. No permitas que caigamos en la desgracia de ser alejados de ti.
13. Y cuando María hubo hablado así, llorando, Jesús, por su gran misericordia, le contestó:
14. Y le dijo: Regocijaos, hermanos amados, que habéis abandonado a vuestros padres por mi nombre.
15. Porque yo os daré todo conocimiento y os revelaré todos los misterios.
16. Y os mostraré los misterios de los doce archones de los eones, y de sus funciones y de sus categorías.
17. Y la manera de invocarlos, para llegar a sus regiones.
18. Y os daré el misterio del decimotercer eón y el modo de invocarlo para alcanzar sus regiones.
19. Y os daré el misterio del bautismo de los que pertenecen al medio, y la forma de invocarlos, para llegar a su región.
20. Y os comunicaré el misterio de los que pertenecen a la derecha, que es nuestra región, y la manera de invocarlos, para alcanzarla.
21. Y os daré todo misterio y todo conocimiento, y así seréis llamados los hijos completos que poseen todo conocimiento y están instruidos de todo misterio.
22. Bienaventurados vosotros, entre todos los hombres de/la tierra, porque las hojas de la luz han venido en vuestra edad.

Jesús habla de los demonios a sus discípulos

LIV 1. Y Jesús continuó su discurso y dijo: Jeû, el padre de mi padre, tomó trescientos sesenta archones entre los archones de Adamas que no tenían fe en los misterios de la luz.
2. Y los encadenó en las regiones del aire en las que estamos ahora, encima de la esfera.
3. Y estableció sobre ellos cinco grandes archones, que son los que están en el camino del medio, que se llama Paraplez.
4. Y es un archón que tiene la figura de una mujer cuya cabellera baja hasta sus pies.
5. Y hay bajo su dirección veinticinco archidemonios.
6. Y éstos son los jefes de otros muchos demonios y estos demonios son los que entran en los hombres.
7. Para que se entreguen a la cólera y a las malas acciones, y son los que se apoderan de las almas de los pecadores y los atormentan con el humo de sus tinieblas y con sus suplicios.
8. Y María dijo: Perdona que te pregunte, Señor, y no te incomodes por mi afán de saberlo todo.
9. Y Jesús dijo: Pregunta lo que quieras.
10. Y María dijo: Señor, revélanos cómo los demonios se apoderan de las almas, para que mis hermanos lo sepan también.
11. Y Jesús dijo: El padre de mi padre, que es Jeû, y es el que vigila a todos los archones y a los dioses, y a todas las potencias hechas de la materia de la luz, y Melquisedec, enviado de todas las luces que purifican entre los archones, los conducen al tesoro de la luz.
12. Porque ellos son dos grandes luces y su misión es ésta: Descendiendo hacia los archones, se purifican en ellos, y Melquidesec separa la parte de luz que ha purificado entre los archones para llevarla al tesoro de la luz.
13. Y pasarán ciento treinta y tres años y nueve meses en los tormentos de ese lugar.
14. Y después de ese tiempo, cuando la esfera del menor Sabaoth, Dios, se vuelva hacia el primer eón de la esfera que se llama Afrodita y llegue a la séptima figura de la esfera, que es la luz, será entregada a los satélites que están entre los que pertenecen a la izquierda y a la derecha.
15. Y el gran Sabaoth, el bueno, soberano de todo el mundo y de toda la esfera, mirará desde lo alto a las almas que están en tormento y las enviará otra vez a la esfera.
16. Y Jesús siguió hablando y dijo: El segundo lugar es el que se llama Arioith, la Etiópica, que es un archón hembra negro.
17. Y tiene bajo sí catorce demonios y está sobre otros muchos demonios.
18. Y estos demonios que están bajo Arioith la Etiópica son los que hacen a los hombres incendiarios, y los que los excitan a combatir, para que cometan muertes.
19. Y endurecen los corazones de los hombres para que hagan homicidios.
20. Y las almas sometidas a este grado estarán ciento trece años en su región y serán atormentadas por su humo y por su ardor.
21. Y cuando gire la esfera vendrá el menor Sabaoth, el bueno, a quien se llama en el mundo Zeus.
22. Y cuando llegue a la cuarta esfera de los eones, y cuando llegue Afrodita, para que venga a la sexta esfera de los eones, que se llama Capricornio, será entregada a los que están entre los que pertenecen a la izquierda y a la derecha.
23. Y Jeû mirará a la derecha, para que el mundo se agite, así como los eones de todas las esferas.
24. Y mirará el lugar en que habita Arioith la Etiópica.
25. Y todas sus regiones serán deshechas y todas las almas que padecen sus tormentos serán sacadas de ellos.
26. Y serán arrojadas otra vez a la esfera, para que perezcan en su humareda oscura y en su ardor.

Jesús sigue describiendo los diversos tormentos a que se verán sometidas las almas

LV 1. Y Jesús continuó y dijo: El tercer rango se denomina Hécate, y está dotado de tres rostros, y tiene bajo sí veintisiete demonios.
2. Y éstos son los que entran en los hombres para incitarlos al perjurio y a la mentira y a desear lo que no poseen.
3. Y las almas que caigan en poder de Hécate serán entregadas a sus demonios para que las atormenten con su ardor.
4. Y durante ciento quince años y seis meses, las atormentarán, haciéndolas sufrir terribles suplicios.
5. Y cuando la esfera gire para que llegue el buen Sabaoth, el menor, que pertenece al medio y se llama Zeus en el mundo, y para que llegue a la octava esfera de los eones que se llama Escorpión.
6. Y para que Bombastis, que se llama Afrodita, llegue a la segunda esfera denominada Tauro, se correrán los velos de los que pertenecen a la izquierda y a la derecha.
7. Y el pontífice Melquisedec mirará desde arriba para que se conmuevan la tierra y las montañas.
8. Y los archones serán tumbados, y mirará a todas las regiones de Hécate, para que sean disueltas, a fin de que perezcan y de que las almas que hay en ellas sean arrojadas otra vez a la esfera y sucumban al ardor de sus tormentos.
9. Y Jesús, siguiendo, dijo: El cuarto rango se llama Tifón.
10. Y es un potente archón bajo cuyo dominio están treinta y dos demonios.
11. Y éstos son los que entran en los hombres para incitarlos a la impureza y al adulterio y a ocuparse sin cesar en las obras de la carne.
12. Y las almas que este archón tenga bajo su poder pasarán ciento treinta y ocho años en sus regiones.
13. Y los demonios que están bajo él las atormentarán con su ardor.
14. Y cuando gire la esfera para que llegue el menor Sabaoth, que pertenece al medio y que se llama Zeus, y cuando llegue a la novena esfera de los eones que pertenecen al medio y se llaman Dozotheu y Bombastis, y en el mundo Afrodita, llegará un tercer eón al que se llama los gemelos.
15. Y serán corridos los velos que hay entre los que pertenecen a la izquierda y a la derecha, y el poderoso archón que se llama Zaraxax.
16. Y mirará a la morada de Tifón, para que sus regiones sean destruidas.
17. Y para que las almas sometidas a sus tormentos sean arrojadas a la esfera, para que sucumban en su ardor.
18. Y el quinto rango pertenece al archón llamado Jachtanubus.
19. Y es un potente archón que tiene bajo sí muchos demonios.
20. Y éstos son los que entran en los hombres para que cometan injusticias y favorezcan a los pecadores.
21. Y para que reciban regalos y hagan juicios inicuos, sin cuidarse de los pobres.
22. Y si no hacen penitencia, antes que sus almas dejen sus cuerpos, caerán en poder de este archón.
23. Y las almas que este archón posea serán entregadas a los suplicios durante ciento cincuenta años y ocho meses, y sufrirán sumamente por el ardor de sus llamas.
24. Y cuando gire la esfera para que llegue el buen Sabaoth, el menor, que llaman en el mundo Zeus, y llegue a la oncena esfera de los eones y llegue Afrodita a la quinta dsfera de los eones, se correrán los velos que hay entre los que pertenecen a la izquierda y a la derecha.
25. Y el gran Ino, el bueno, mirará desde las regiones superiores, las regiones de Jachtanabus.
26. Para que sus regiones sean destruidas y para que las almas sometidas a sus tormentos sean arrojadas a la esfera y perezcan en sus suplicios.
27. Y éstos son los secretos de las rutas del medio, sobre los que me habéis preguntado.

Jesús hace ver a sus discípulos el fuego, el agua, el vino y la sangre

LVI 1. Y cuando los discípulos hubieron oído estas palabras, se prosternaron ante Jesús.
2. Y lo adoraron, diciendo: Ayúdanos, Señor, para librarnos de los terribles tormentos que están reservados a los pecadores.
3. ¡Desgraciados los hijos de los hombres, que van a tientas en las tinieblas y no saben nada!
4. Ten piedad de nosotros, Señor, en la gran ceguera en que estamos.
5. Y ten piedad de toda la raza de los hombres, porque sus enemigos acechan sus almas, como los eones su presa.
6. Porque quieren extraviarlos y hacerlos caer en las regiones de los tormentos.
7. Ten piedad de nosotros, Señor, y líbranos de esta gran turbación del espíritu.
8. Y Jesús contestó a sus discípulos: Tened confianza y no temáis.
9. Dichosos vosotros, porque yo os haré señores de todos los hombres y ellos os serán sumisos.
10. Acordaos de que os he dicho que os daré la llave del reino de los cielos.
11. Y os repito que os la daré.
12. Y cuando Jesús hablaba así, las regiones del camino del medio quedaron ocultas.
13. Y Jesús resplandecía con una luz brillante.
14. Y Jesús dijo a sus discípulos: Aproximaos a mí. Y se aproximaron.
15. Y se volvió hacia los cuatro puntos del horizonte, y pronunció un nombre supremo sobre su cabeza, y les predicó, y les sopló en los ojos.
16. Y Jesús les dijo: Mirad.
17. Y levantaron los ojos, y vieron una luz extraordinaria tal como no la hay en la tierra.
18. Y Jesús dijo: Mirad y ved. ¿Qué veis?
19. Y ellos contestaron: Vemos el fuego, el agua, el vino y la sangre.
20. Y Jesús dijo: En verdad os digo que yo no he traído, al venir al mundo, más que ese fuego, y esa agua, y ese vino, y esa sangre.
21. Porque he traído el agua y el fuego de la región de la luz de las luces.
22. Y he traído el vino y la sangre de las regiones de Barbetis.
23. Y después mi Padre me ha enviado el Espíritu Santo bajo forma de paloma.
24. El fuego, el agua y el vino son para curar todos los pecados del mundo.
25. Y la sangre es para la salvación de los hombres.
26. Y yo la recibí bajo la forma de Barbetis, la gran potencia de Dios.
27. Y el Espíritu atrae a sí todas las almas y las lleva a las regiones de la luz.
28. Y por eso os he dicho que he venido a traer el fuego sobre la tierra, esto es, que venía a castigar con fuego los pecados del mundo.
29. Y por eso dije a la Samaritana: Si tú conoces los dones de Dios, y a aquel que te ha dicho: Dame agua para beber, tú misma le habrías pedido el agua de la vida, para que fuese para ti un manantial constante hasta lo eterno.
30. Y por eso os he dado el cáliz de la vida.
31. Porque es la sangre de la alianza, que será vertida por vosotros, para la remisión de vuestros pecados.
32. Y por eso fue hundida en mi costado una lanza y brotó agua y sangre.
33. Éstos son los misterios de la luz, que remiten los pecados y son los nombres de la luz.
34. Y cuando Jesús hubo dicho esto, todos los poderes siniestros volvieron a sus regiones.

Jesús hace un sacrificio ante sus discípulos

LVII 1. Y Jesús y sus discípulos quedaron sobre la montaña de Galilea.
2. Y los discípulos le dijeron: ¿Cuándo remitirás nuestros pecados y nos harás dignos del reino de tu Padre?
3. Y Jesús dijo: En verdad os digo que no sólo puedo remitiros vuestros pecados y aun haceros dignos del reino de mi Padre.
4. Sino que puedo concederos el poder de perdonar los pecados, para que los que perdonéis en la tierra sean perdonados en los cielos.
5. Y para que lo que atéis en la tierra sea atado en los cielos.
6. Yo os daré el misterio del reino de los cielos para que lo hagáis conocer a los hombres.
7. Y dijo Jesús: Traedme fuego y ramas de palmera.
8. Y le trajeron lo que les pedía. Y Jesús puso un vaso de vino a su derecha y otro a su izquierda.
9. Y colocó la ofrenda delante y puso el cAliz de agua ante el vaso de vino que estaba a la derecha.
10. Y puso el cáliz de vino ante el vaso de vino que estaba a la izquierda.
11. Y alineó los panes en medio de los cálices.
12. Y puso el cáliz de agua junto a los panes.
13. Y Jesús, manteniéndose ante la ofrenda, colocó tras de sí a sus discípulos, que iban todos vestidos de lino.
14. Y tenía en sus manos el sello del nombre del Padre de los tesoros de la luz.
(No hay versículo 15)
16. Y clamó, diciendo: Escuchadme, Padre mío, Padre de todas las paternidades, a quien he elegido para perdonar todos los pecados.
17. Remite los pecados de mis discípulos y puriffcalos, para que sean dignos de entrar en el reino de mi Padre.
18. Padre del tesoro de la luz, sé propicio a los que me han seguido y han observado mis mandamientos.
19. Que vengan, Padre de toda paternidad, aquellos que perdonan los pecados.
20. Remitid los pecados y extinguid las faltas de estas almas.
21. Que sean dignas de ser admitidas al reino de mi Padre, Padre de la luz.
22. Porque yo conozco a tus grandes potencias.
23. Y yo las invoco: Aner, Bebiô, Athroni, Heoureph, Heôné, Souphen, Kuitousochreôph, Manônbi, Mnenor, Jonôni, Chôcheteôph, Chôchê, Anêmph, remitid los pecados de estas almas.
24. Extinguid sus faltas, las que han sido hechas con conocimiento y las que han sido hechas sin conocimiento.
25. Que los que participan en esta ofrenda sean dignos de entrar en tu reino, ¡oh mi santo Padre!
26. Y si me oyes, Padre mío, y les perdonas sus pecados, y los consideras dignos de entrar en tu reino, dame un signo.
27. Y el signo fue dado.

Los discípulos piden a Jesús que les comunique los últimos misterios

LVIII 1. Y Jesús dijo a sus discípulos: Regocijaos.
2. Porque vuestros pecados os son remitidos y vuestras faltas borradas, y vosotros sois dignos de entrar en el reino de mi Padre.
3. Y cuando hubo hablado así, los discípulos sintieron una gran alegría.
4. Y dijo Jesús: Este es el misterio que transmitiré a los hombres sinceros y de limpio corazón.
5. Y sus faltas y pecados les serán remitidos hasta el día en que les comuniquéis este misterio.
6. Mas no deis este misterio sino al hombre que siga los preceptos que os he dado.
7. Porque es el misterio del bautismo de los que les perdonan sus pecados y les borran sus faltas.
8. Y porque es el bautismo de la primera ofrenda, que conduce a la región de la verdad y a la región del interior de la luz.
9. Y sus discípulos dijeron: Maestro, revélanos los misterios de la luz de tu Padre.
10. Porque te hemos oído decir: hay un bautismo de humo, y un bautismo del soplo de la luz santa, y hay la unción pneumática, que conduce las almas al tesoro de la luz.
11. Enséñanos esos misterios para que entremos en posesión del reino de tu Padre.
12. Y Jesús les dijo: Ningún misterio hay más grande que el que queréis conocer.
13. Porque conducirá vuestras almas a la luz de las luces y a las regiones de la verdad y la bondad.
14. Y a las regiones del Santo de todos los Santos, y a las regiones en que no hay hombre, ni mujer, ni forma ninguna.
15. Sino sólo una luz constante e inefable, porque nd hay nada más sublime que estos misterios que queréis conocer.
16. Porque son los misterios de lbs siete caminos y las cuarenta y nueve potencias.
17. Y no hay ningún nombre más elévado que el nombre que contiene todos los nombres y todas las luces y todas las potencias.
18. Y al que conozca este nombre, al salir de su cuerpo material, no lo podrán enojar tinieblas, ni archones, ni arcángeles, ni potencias.
19. Porque si dice ese nombre al fuego, se apagará, y si a las tinieblas, desaparecerán.
20. Y si lo dice a los demonios y a los satélites de las tinieblas exteriores, y a los archones y a las potencias de las tinieblas, todos perecerán, para que su llama arda.
21. Y clamarán: Santo eres, santo eres, santo de todos los santos.
22. Y si se dice este nombre a los satélites de los castigos, y a sus dignidades, y a todas sus fuerzas, y a Barbelo, y al Dios invisible, y a los tres dioses de las triples potencias, caerán unos sobre otros.
23. Y serán destruidos, y clamarán: Luz de toda luz de las luces infinitas, acuérdate de nosotros y purifícanos.
24. Y cuando Jesús hubo dicho estas palabras, todos los discípulos lanzaron grandes gritos y sollozaban.
(...)

Jesús explica a sus discípulos los castigos reservados a los maldicientes

LIX 1. Y la conducirán al camino del medio para que los archones la atormenten durante seis meses y ocho días.
2. Y cuando la esfera gire, la entregará a sus satélites, para que la arrojen a la esfera de los eones.
3. Y los satélites de la esfera la llevarán hasta el agua del interior de la esfera, para que el fuego la devore y sea grandemente atormentada.
4. Y vendrá Jalukam, el sirviente de Sabaoth Adamas, que da a las almas el cáliz del olvido.
5. Y llevará un cáliz lleno del agua del olvido, para darlo a este alma.
6. Para que beba y olvide todas las regiones que ha recorrido, y sea arrojada al cuerpo que le corresponde, y se aflija constantemente en su corazón.
7. Y María dijo: Señor, el hombre que persevere en la maledicencia, ¿dónde va y cuál es su castigo?
8. Y Jesús dijo: Cuando el que persevere en la maledicencia sale de su cuerpo, Abiuth y Carmon, servidores de Ariel, vienen y están con él tres días enseñándole todas las criaturas del mundo.
9. Y la llevan al infierno y la hacen sufrir tormentos durante once meses y veintiún días.
10. Y luego la llevan al caos, con Jaldabaoth y sus cuarenta y nueve demonios.
11. Para que cada uno de éstos pase en ella once meses y veintiún días, haciéndola sufrir el martirio del humo.
12. Y la sacarán de los ríos de humo y la conducirán a los lagos de fuego para hacerla sufrir durante once meses y veintiún días.
13. Y la llevarán otra vez al camino del medio, para que cada archón la atormente haciéndola sufrir sus suplicios durante once meses y veintiún días.
14. Y la llevarán al templo de la luz, donde se hace la separación de los justos y de los pecadores.
15. Y cuando gire la esfera la entregán a sus satélites, para que la arrojen a la esfera de los eones.
16. Y los satélites de la esfera la conducirán al agua del interior de la esfera, para que el humo la devore y sea grandemente atormentada.
17. Y Jaluham, sirviente de Sabaoth Adamas, dará a esta alma el agua del olvido, para que olvide las regiones que ha atravesado.

Jesús explica los castigos reservados a los ladrones y a los homicidas

LX 1. Y María dijo: ¡Malhaya los pecadores!
2. Y Salomé dijo: Señor, ¿qué castigo tiene un homicida que no haya cometido más que ese homicidio?
3. Y dijo Jesús: Cuando un homicida que no haya cometido otro pecado deja su cuerpo, los satálites de Jaldabaoth lo entregan a un gran demonio en forma de caballo, para que durante tres días corra con ella por el mundo.
4. Y la llevarán a lugares llenos de nieve y hielo, para que esté allí tres años y seis meses.
5. Y la conducirán luego al caos, hacia los cuarenta y nueve demonios de Jaldabaoth, para que cada uno la atormente tres años y seis meses.
6. Y la llevarán luego a Proserpina, para que la atormente durante tres años y seis meses.
7. Y la conducirán a la vía del medio, para que cada archón la haga sufrir los suplicios de sus regiones durante tres años y seis meses.
8. Y la conducirán a la región de la luz, donde se hace la separación de los justos y de los pecadores.
9. Y cuando gire la esfera, será arrojada en las tinieblas exteriores, hasta que levantándose las tinieblas del medio, sea disuelta.
10. Y éste es el castigo del que mata.
11. Y Pedro dijo: Señor, tú has contestado a la pregunta de las mujeres.
12. Y también nosotros te queremos interrogar.
13. Y Jesús dijo a María y a las mujeres: Dejad sitio a vuestros hermanos.
14. Y Pedro dijo: Señor, ¿cuál es el castigo de un ladrón que persevera en su pecado?
15. Y Jesús dijo: Cuando su tiempo sea cumplido, los sirvientes de Adonis vendrán a él.
16. Y lo sacarán de su cuerpo y lo harán recorrer el mundo durante tres días, mostrándole sus criaturas.
17. Y lo llevarán al infierno, y lo harán sufrir los suplicios durante tres meses, ocho días y dos horas.
18. Y lo llevarán a los demonios de Caldauoth, para que cada uno lo atormente tres meses, ocho días y dos horas.
19. Y lo llevarán a los archones del medio, para que cada uno lo atormente tres meses, ocho días y dos horas.
20. Y lo llevarán a la virgen de la luz, donde son separados los justos de los pecadores, y cuando la esfera gire, será entregado a los eones de la esfera.
21. Y ellos lo conducirán al agua del interior de la esfera y lo harán sufrir grandes tormentos.
22. Y vendrá Jaluham, y le dará el cáliz del olvido, y lo hará olvidar cuanto ha visto, y entrará en el cuerpo de un cojo, ciego y lisiado.
23. Y éste es el castigo del ladrón.

Castigo de los soberbios y de los blasfemos

LXI 1. Y Andrés dijo: ¿Qué castigo sufrirá el soberbio?
2. Y Jesús respondió: Cuando su tiempo se cumpla, los satélites de Ariel llevarán su alma durante tres días y la harán ver las criaturas del universo.
3. Y la llevarán al infierno y será atormentada durante veinte meses.
4. Y la llevarán a Jaldabaoth, y a sus cuarenta y nueve demonios, para que cada uno la atormente veinte meses.
5. Y la llevarán al camino del medio, para que cada archon la atormente otros veinte meses.
6. Y la llevarán a la virgen de la luz, para separarla, y cuando la esfera gire, será arrojada a los eones de la esfera.
7. Y será llevada al agua del interior de la esfera y su humo la atormentará.
8. Y Jaluham le dará el agua del olvido, para que olvide cuanto ha visto.
9. Y será arrojada en un cuerpo (...), para que todos la desprecien.
10. Y éste es el castigo del hombre soberbio.
11. Y Tomás dijo: ¿ Qué castigo sufre el hombre que constantemente blasfema?
12. Y Jesús dijo: Cuando su tiempo se haya cumplido, los satélites de Jaldabaoth llegarán a él, y lo atarán por la lengua a un gran demonio en forma de caballo, que lo hará recorrer durante tres días el mundo, atormentándolo.
13. Y lo llevarán a un lugar lleno de nieve y frío, para atormentarlo durante once años.
14. Y lo llevarán al caos de Jaldabaoth y de sus cuarenta y nueve demonios, para que cada uno lo atormente durante once años.
15. Y lo conducirán a las tinieblas exteriores hasta que sea entregada al gran archón en figura de dragón que recorre las tinieblas.
16. Y esta alma será dejada en las tinieblas para que perezca.
17. Porque tal es el castigo del blasfemo.

Bartolomé, Tomás y Juan hacen preguntas a Jesús

LXII 1. Y Bartolmé dijo: ¿Qué pena sufre el hombre que peca contra natura?
2. Y dijo Jesús: El castigo de este hombre es igual que el del blasfemo.
3. Y cuando su tiempo se cumpla, los satélites de Jaldabaoth llevarán su alma hacia los cuarenta y nueve demonios, para que cada uno la atormente once años.
4. Y la llevarán a ríos de humo y a lagos de pez hirviente, llenos de demonios, y será atormentada aquí durante once años.
5. Y luego la llevarán a las tinieblas exteriores hasta el día del juicio.
6. Y será separada y hundida en las tinieblas exteriores, para que perezca.
7. Y Tomás dijo: Hemos sabido que hay hombres que comen hostias hechas con semen de hombre y sangre menstrual de mujer.
8. Y dicen: Confiamos en Erán y en Jacob. ¿Es esto lícito?
9. Y Jesús, en este momento, tuvo gran cólera contra el mundo.
10. Y dijo a Tomás: En verdad os digo que ningún pecado puede superar a éste.
11. Y los que lo cometan serán conducidos a las tinieblas exteriores.
12. Y no serán vueltos a traer a las esferas, sino que perecerán en las tinieblas exteriores, en un lugar donde no hay luz ni misericordia, sino llanto y rechinar de dientes.
13. Porque todas las almas que sean conducidas a las tinieblas exteriores pereceran.
14. Y Juan dijo: ¿Qué será del hombre que no ha cometido pecado, mas no ha encontrado los misterios?
15. Y Jesús dijo: Cuando el tiempo de este hombre se haya cumplido, los servidores de Bainchôôôch, que es uno de los tres poderes divinos, vendrán por su alma y la conducirán a la alegría.
16. Y recorrerán con ella el mundo durante tres días, para mostrarle en gozo a todas las criaturas del mundo.
17. Y la llevarán al infierno para mostrarle sus suplicios, mas no se los harán sufrir.
18. Pero el vapor de la llama de los tormentos la rozará.
19. Y la llevarán a la vía del medio, para mostrarle los tormentos, y el vapor de la llama la rozará.
20. Y la conducirán a la virgen de la luz, y será colocada ante el buen Sabaoth, el menor, que pertenece al medio.
21. Hasta que la esfera gire y Zeus y Afrodita vengan bajo la forma de la virgen de la luz.
22. Y Cronos y Aries vendrán con ella.
23. Y el alma de este justo será entregada a los satélites de Sabaoth y la llevarán a los eones de la esfera, para que la conduzcan al agua del interior de la esfera.
24. Para que su humo ardiente entre en ella y la con- suma y la haga sufrir grandes tormentos.
25. Y Jaluham, el que da a las almas el cáliz del olvido, vendrá y le hará beber el agua del olvido, para que olvide todo lo que ha visto.
26. Y después el sirviente de Sabaoth el menor, el bueno, traerá un vaso lleno de prudencia y sabiduría, y en el que está la aflicción.
27. Y lo hará beber a esta alma y será colocada en un cuerpo donde no podrá dormir, pero podrá olvidar, por el brebaje de aflicción que se le ha dado.
28. Y su corazón se purificará, a fin de que pueda buscar los misterios de la luz, hasta que los encuentre, según la orden de la virgen de la luz, y para que entre en posesión de la luz eterna.

Postrera invocación de los discípulos

LXIII 1. Y María dijo: Un hombre que haya cometido un pecado o una falta cualquiera, y no encuentre los misterios de la luz, ¿será sometido a la vez a esos diversos suplicios?
2. Y Jesús dijo: Los sufrirá. Y si ha cometido tres pecados, sufrirá tres castigos.
3. Y Juan dijo: ¿Puede salvarse un hombre que haya cometido todos los pecados y todas las faltas si encuentra al fin los misterios de la luz?
4. Y Jesús dijo: El que haya cometido todos los pecados y todas las faltas y encuentra al fin los misterios de la luz será perdonado de todos sus pecados y faltas, y entrará en posesión de los tesoros de la luz.
5. Y Jesús dijo a sus discípulos: Cuando la esfera gire y sea mudada, de manera que Cronos y Aries lleguen junto a la virgen de la luz, y Zeus y Afrodita lleguen a la virgen, girando en sus órbitas, éste será un día de gozo, al ver estas dos estrellas de luz ante ella.
6. Y en este instante las almas de que ella puebla los círculos de las esferas de los eones, para que vengan al mundo, serán buenas y justas.
7. Y se convertirán en los misterios de la luz, hasta que sean enviadas otra vez a descubrir los misterios de la luz.
8. Y si Aries y Cronos llegan a la virgen, dejando tras ella a Júpiter y Afrodita, para que no los vea, las almas que en este momento sean lanzadas a la esfera serán propensas a la cólera, y perversas, y no descubrirán los misterios de la luz.
9. Y cuando Jesús hubo hablado así a sus discípulos en medio del infierno, ellos clamaron.
10. Y dijeron, llorando: Malhaya, malhaya los pecadores que sufren el olvido y la indiferencia de los archones hasta que salen de sus cuerpos para sufrir estos tormentos.
11. Ten piedad de nosotros, hijo del santo, ten piedad de nosotros, para que seamos preservados de los castigos y de los suplicios reservados a los pecadores. Ten piedad de nosotros, aunque hayamos pecado, Señor nuestro y luz nuestra.