Lamenta Papa haber ofendido a musulmanes

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El Vaticano intenta frenar la ola de protestas que brota casi ininterrumpidamente desde los cuatro rincones del mundo islámico

Munich,  Alemania (16 septiembre 2006).-  El Papa Benedicto XVI, en un intento por apaciguar la ira del mundo musulmán, "lamentó profundamente" hoy que sus comentarios sobre el Islam y la violencia hayan parecido ofensivas a los creyentes de esa religión.

"(El Sumo Pontífice) lamenta profundamente que algunos pasajes de su discurso hayan parecido ofensivos para la sensibilidad de los creyentes musulmanes", declaró el Cardenal italiano Tarcisio Bertone, nuevo Secretario de Estado del Vaticano.

La interpretación de sus comentarios en los países musulmanes no se corresponde de modo alguno con sus intenciones, comentó Bertone en su primera declaración oficial desde que asumió ayer la Secretaría de Estado de la Santa Sede en reemplazo de Angelo Sodano.

"La opinión del Papa en favor del diálogo interreligioso e intercultural es absolutamente inequívoca", recalcó.

En el origen de la controversia, se encuentra un discurso que el jefe de la Iglesia católica realizó el martes en Alemania, en el cual insinuó una relación entre el Islam y la violencia a través de la Jihad (guerra santa).

Bertone aseguró que Benedicto XVI reitera su respeto y su estima por aquellos que profesan el Islam. "(El Papa) espera que podrán comprender sus palabras en su justa medida para que, una vez superado este momento difícil, se refuerce el testimonio en el Dios único, vivo y presente".

Con ese mensaje, el Vaticano intenta frenar la ola de protestas que brota casi ininterrumpidamente desde los cuatro rincones del mundo islámico.

Las declaraciones de Bertone, sin embargo, no apaciguaron a los Hermanos Musulmanes, que reaccionaron de inmediato a sus palabras.

Uno de sus dirigentes, Abdel Moneim Abul Futuh, dijo que esa declaración no constituye una excusa del Papa a los musulmanes.

Está por verse si el Papa considera suficientes sus explicaciones o si aprovechará el Angelus de mañana para referirse de nuevo a la polémica, que lleva impresa ecos de la controversia desencadenada hace ocho meses por las caricaturas de Mahoma.

"Se pueden esperar ciertas aclaraciones", estimó hoy por la mañana el Padre Lombardi, portavoz del Papa y director de la sala de prensa del Vaticano.

El ambiente en la Santa Sede es en estos momentos de cierta inquietud: la Santa Sede considerada considera que la situación es de importancia y la sigue muy en serio, confió Lombardi.

"La inesperada reacción (a la lección teológica de Benedicto XVI) cogió por sorpresa a la Santa Sede", estimó Bruno Bartoloni, especialista del Vaticano, en el periódico italiano Corriere della Sera.

La propia administración vaticana se encontraba desconcertada por los comentarios del Papa sobre el Islam. El Sumo Pontífice tiene costumbre de preparar solo sus textos teológicos sin hacerlos circular ni consultarlos con nadie.

La sorpresa en la Santa Sede se explica además por cuanto la crisis estalló en un momento de muchos cambios y ajetreo, en momentos en que se remodela el gobierno de la Iglesia.

Así, ayer asumió a la cabeza de la Secretaría de Estado el Cardenal Bertone, un hombre sin experiencia de gobierno o diplomacia.

Ese mismo día, el Papa nombró como nuevo Ministro de Relaciones Exteriores al francés Dominique Mamberti, que se desempeñaba como nuncio apostólico en Sudán, Somalia y Eritrea.

Mamberti es buen conocedor de los vínculos entre el Islam y Occidente, pero ayer todavía no había tenido tiempo de dejar Jartum. De todas formas, emitió una declaración oficial en la que aseguraba que el diálogo entre las religiones es una cuestión crucial para el Papa.

Monseñor Pupard, presidente del Consejo Pontifical para la Cultura, lo resumió así: la crisis coincide con el cambio de guardia, cuando los nuevos cargos están descubriendo sus oficinas.

En medio de tal polémica, el Vaticano elevó nivel de alarma antiterrorista, según informó el Corriere della Sera sin agregar más detalles.

En la plaza San Pedro, no se observaban, sin embargo, cambios en el dispositivo policial italiano ni en la guardia suiza pontifical, lo que podría explicarse por la ausencia de Benedicto XVI, instalado en estos momentos en su residencia veraniega de Castel Gandolfo.