Metodistas
1. Definición y génesis histórica
Según un destacado ministro metodista, la Iglesia Metodista "es
una combinación singular del cristianismo del Nuevo Testamento,
la Reforma Protestante y la influencia de Juan Wesley". Los
hermanos Juan y Carlos Wesley son los reconocidos fundado- res
del movimiento religioso llamado el metodismo. Ellos eran miembros
de la iglesia oficial de Inglaterra, la Iglesia Anglicana. De manera
que el metodismo empezó en Inglaterra como un movimiento dentro
de la Iglesia Protestante y no como una nueva denominación. Al
igual que Martín Lutero en Alemania, Juan Wesley tuvo una profunda
experiencia espiritual y religiosa, la cual bien pudiera considerársela
como de su conversión o nuevo nacimiento, ya que es él mismo quien
escribió: "Yo me doy cuenta de que entonces confié en Cristo,
en Cristo solamente, para mi salvación; y me fue dada la seguridad
de que él había quitado todos mis pecados y me había salvado de
la ley del pecado y de la muerte." Este encuentro personal
con Jesucristo fue también una experien- cia de santificación,
por cuanto en Juan Wesley se despertó un vivo anhelo por vivir
en santidad para Dios y por compartir con otros la dulzura de su
nueva fe creciente. De allí en adelante, durante cincuenta años,
Juan Wesley fue un cristiano celoso y valiente en su proclamación
del evangelio. El metodismo de aquellos tiempos, por consiguiente,
estuvo caracterizado por tres fases o énfasis sobresalientes: santidad
de vida, abundancia de gozo en el corazón y contagioso fuego evangelizador.
No hay duda, entonces, de que el metodismo significó un tremendo
avivamiento espiritual dentro de las filas del formal anglicanismo.
Los hermanos Wesley nunca rompieron sus relaciones "ofi- ciales" con
la Iglesia Anglicana de Inglaterra, ni fue el intento de ellos
dar origen a una nueva denominación religiosa. No obstante, el
estilo de vida de ellos, su forma de culto libre y animosa y su
fervor evangelizador les creó conflicto con la iglesia oficial.
Así, la concurrencia de circunstancias y la respuesta entusiasta
de quienes les siguieron, llevó a los Wesley a organizar a sus
seguidores en sociedades, "a fin de orar juntos, de recibir
la palabra de exhortación y de vigilarse unos a otros en amor,
para que pudieran ayudarse entre sí a trabajar su propia salvación".
Porque defendían, Wesley y sus seguidores, una vida metódica, gobernada
por reglas y principios, los demás les llamaron metodistas, nombre
con el que se les conoce hasta el día de hoy. Para los metodistas
hay tres libros de suma importancia: la Biblia, que es el principal;
el Himnario, con los himnos escritos y compuestos por Juan y Carlos
Wesley; y el Libro de Disciplina, en el que se agrupan los pactos
acordados por los creyentes adheridos a este movimiento.
II. Cuerpo de doctrinas características
Los metodistas creen en las Sagradas Escrituras como la Palabra
inspirada de Dios en la que hay una revelación progresiva de Dios.
Creen en una "Biblia abierta" y en que el individuo la
lea por sí mismo y se forme su propia interpretación bajo la dirección
del Espíritu Santo. En la Biblia está todo el plan de salvación.
La doctrina de la Trinidad es la expresión de tres aspectos en
nuestra experiencia de Dios. Dios, la Primera Causa de todo, es
el Creador y es el Padre. Dios se ha revelado históricamente en
Jesucristo, como Dios el Hijo. A él lo sentimos como la presencia
y el poder continuos en nuestra vida; es decir, Dios es el Espíritu
Santo. Cristo el Hijo "tomó la naturaleza del hombre en el
vientre de la bendita Virgen". El es el unigénito Hijo del
Padre celestial. Al igual'que otros grupos de evangélicos, los
metodistas creen en el "sacerdocio individual de todos los
creyentes". Hay un juicio divino después de la muerte. El
bien será premiado y el mal, castigado. El cielo es la esfera de
la mente y el espíritu donde los redimidos están en compañía con
Dios y su Hijo resucitado, Cristo Jesús. El infierno es la ausencia
de tal compañerismo. No creen en orar a los santos ni en el purgatorio.
Sólo hay dos sacramentos: el bautismo y la cena del Señor. El bautismo,
además de ser una señal de profesión es también una señal de regeneración
o nuevo nacimiento. La cena del Señor representa la redención mediante
la muerte de Cristo; es también una señal del amor que debe existir
entre los que componen la familia cristiana. Creen en el bautismo
de los niños, por cuanto "todos los hombres son herederos
de la vida eterna y sujetos de la gracia salvadora del Espíritu
Santo". Los niños, cuando alcanzan la edad adulta, pueden
apreciar y asumir por sí mismos los votos hechos en el bautismo.
Aceptan como válido el bautismo católico romano. En la cena del
Señor no hay una transubstanciación; el cuerpo de Cristo está presente
en este sacramento, pero sólo "de una manera celestial y espiritual".
Por la fe se recibe a Cristo en la cena del Señor. Si bien los
ministros pueden aconsejar, ellos no oyen los pecados en confesión.
El individuo puede ir directamente a Dios y confesarle sus pecados.
La salvación es no sólo la promesa de la vida en el cielo después
de la muerte, sino que es también la experiencia presente de la
gracia y el poder de Dios. Dios perdona al pecador que se arrepiente
de sus pecados y le da poder para luchar contra futuros pecados.
Wesley insistió en la santidad de la vida, a la que llamó "santidad
social" porque se traduce en amor y servicio al prójimo. La
salvación es por la fe y mediante la gracia de Dios. Cuando los
hombres contemplan cómo Cristo murió por ellos, sus corazones son
tocados y sus vidas son transformadas. Entonces confiesan a Cristo
como su Salvador. A quienes se unen a la iglesia se les pide que
contesten ¿Quiénes Son los Metodistas? 69 afirmativamente estas
dos preguntas: "¿Confiesas a Jesucristo como tu Salvador y
Señor y le prometes lealtad a su reino?" "¿Recibes y
profesas la fe cristiana tal como se contiene en el Nuevo Testamento
de nuestro Señor Cristo Jesús?" Los metodistas han adoptado últimamente
una política más liberal respecto de ciertas prácticas o asuntos
sociales como los entretenimientos, el control de la natalidad,
el divorcio, etcétera. Hace unos treinta años adoptaron la siguiente
regla: "No partici- par en aquellas diversiones que no se
puedan practicar en el nombre del Señor Jesús." En lo general,
la Iglesia Metodista acepta la teología de la Iglesia Anglicana,
de la cual procede. Dos énfasis son prominen- tes entre los metodistas:
la experiencia interior religiosa y las aplicaciones sociales de
la conciencia.
|