Huicholes, desterrados por su fe

Creer en algo diferente a sus tradiciones y cultura es motivo para que sean expulsados de sus comunidades en Jalisco, denuncian

Arturo Soriano y Ulises Zamarroni
El Universal
Domingo 28 de agosto de 2005

Tepic, Nay, México.- Un refugio habilitado en un templo de la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús de esta ciudad es actualmente hogar de decenas de hombres y mujeres wixarika (wirrarika) o huicholes de Jalisco, que fueron expulsados de sus comunidades a la fuerza por supuesta intolerancia religiosa debido a que al profesar un nuevo culto ya no pueden participar en la organización tradicional y en ceremonias que forman parte de su cultura.

"Decidimos traerlos para evitar más agresiones, y por qué no, también para impedir que fueran a responder a los actos de provocación, que en las últimas semanas incluyeron disparos de arma de fuego al aire por parte de sus propios hermanos de raza", dijo preocupado el obispo y supervisor de la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús en Nayarit, Adonirán Ávalos Bañuelos.

Hace casi dos semanas, decenas de huicholes dejaron la localidad de Agua Fría, ubicada a 12 kilómetros al norte de la cabecera de comunidad, San Sebastián Teponahuaxtlán, al norte del municipio de Mezquitic, Jalisco, debido a que ya no eran aceptados en la etnia porque dejaron las creencias tradicionales y adoptaron un nuevo culto religioso.

Pastores de las asociaciones religiosas Adventistas del Séptimo Día y de la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús denuncian que en las comunidades huicholes son segregados los miembros que dejaron sus costumbres, tradiciones y cultura por profesar otro culto.

Sin embargo, para Samuel Salvador Ortiz, abogado huichol y asesor investigador de la Unidad de Apoyo a Comunidades Indígenas de la Universidad de Guadalajara (UdeG), "las sectas son intolerantes con la cultura ancestral huichol".

La etnia huichol en todo el país se compone de más de 80 mil personas dispersas en asentamientos entre los límites de Jalisco, Nayarit, Zacatecas y Durango.

Las comunidades más importantes en extensión y densidad poblacional se encuentran en el municipio de Mezquitic, Jalisco.

De acuerdo con estadísticas de autoridades municipales, en Jalisco habitan actualmente alrededor de 20 mil huicholes asentados en tres comunidades: San Andrés Cohamiata, Santa Catarina y San Sebastián Teponahuaxtlán.

Samuel Salvador relata cómo son las creencias de la etnia huichol: "Los wixaritari (hijos de la tierra) creemos en los dioses de la naturaleza y también tenemos santos católicos como Cristo, que se incorporó luego de la llegada de los españoles, y la Virgen de Guadalupe, que fue después; pero aun así somos de las pocas culturas que mantienen sus tradiciones casi intactas", aseguró.

Sin embargo, aseveró que la organización armónica en la que vivían las comunidades se alteró cuando llegaron a la zona huichol los primeros representantes religiosos en los años 60.

Los atraen por la pobreza

El abogado wixarika advirtió que las asociaciones religiosas que han ganado creyentes en las zonas huicholes se aprovechan de las condiciones de rezago, marginación y pobreza de las comunidades.

"Llegaron con alimentos y ropa, además tenían avionetas y sacaban enfermos de las comunidades, llevaban medicinas, con lo que fue fácil atraer a los indígenas por sus necesidades", dijo.

"Son como una epidemia, empiezan a desbaratar el territorio que hemos defendido durante tantos siglos", advirtió.

En la actualidad, puntualizó, tres asociaciones religiosas tienen creyentes wixarika: Adventistas del Séptimo Día, la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús y la Iglesia protestante.

Líderes y pastores de estos cultos como Adonirán Ávalos Bañuelos, de la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús reiteran que son violadas las garantías individuales de sus creyentes huicholes al manifestar muestras de intolerancia "porque ahora ellos ya no quieren participar de esos rituales".

Sin embargo el investigador de la UdeG indica que el actuar de las asociaciones religiosas contradice el artículo segundo del capítulo I del título primero de la Constitución mexicana, "ya que altera lo establecido en los derechos y autonomía de los pueblos indígenas".

Dejan sus obligaciones comunales

Samuel Salvador aseguró que el problema no es de índole religiosa, sino comunal, "esto es, dentro de la organización social, política y gubernamental de la etnia".

"Les hemos dicho a todos: `Ustedes pueden ser testigos de Jehová y pueden creer en lo que ustedes quieran, hasta en el diablo, pero lo único que queremos es que cumplan con sus obligaciones como wixarika`", indicó.

Explicó: "Para los adventistas el sábado es un día sagrado, tienen que estar concentrados en su iglesia para actividades propias de su religión y es el sábado cuando en las comunidades huicholas se convocan las asambleas, y entonces ellos no van a las actividades comunales". Agregó que ante el aumento de creyentes de otros cultos entre los huicholes, los ancianos, quienes hacen las leyes que rigen a los wixarika, "ya establecen en los estatutos comunales claramente que todo aquel wixarika que se considere como tal debe practicar sus costumbres, sus fiestas, debe ocupar cargos, y aquel que no mantenga eso se le considerará como no wixarika".

Recuento histórico

Algunos conflictos religiosos en Mezquitic, Jalisco.

En 1960, llegan integrantes de la orden de los franciscanos a la región de los huicholes y se adueñan de tierras que después de más de 30 años logran quitarles los wixarika.

En la década de los 80, inician su llegada a la zona wixarika de Jalisco asociaciones religiosas derivadas del cristianismo; la primera fue la Iglesia protestante (1985).

Diez años más tarde, en 1995, se detectan los primeros grupos de creyentes de adventistas del Séptimo Día en la zona huichol.

En 2001, dos avionetas que sobrevolaron la sierra huichol aventaron radios portátiles con paracaídas a las comunidades wixarika. Estos aparatos solamente tenían programada una estación de radio de Los Ángeles, California, y la gente lo único que escuchaba eran oraciones y bondades de la secta que ahí transmitía.

FUENTE: Unidad de Apoyo a Comunidades Indígenas de la Universidad de Guadalajara