Astrología

La astrología se ocupa de la interpretación del nexo de unión supuestamente probado entre los astros y la vida en la tierra o su influencia sobre los hombres y las estructuras sociales tales como ciudades y Estados. Este efecto del Cosmos, que puede describirse exactamente por medios astronómicos, muestra en cada persona características diferentes e individuales.

El origen de la astrología debe buscarse en Mesopotamia (sumerios, babilonios), donde la observación constante de las estrellas llevó a la conclusión de que los dioses querían proporcionar un pronóstico (presagio) al hombre por medio de la posición de las estrellas. Mediante su comparación con sucesos terrenales ocurridos al mismo tiempo se trató de deducir lo que los dioses querían decir con ello. Se supuso que el mismo fenómeno o suceso también podría ocurrir de nuevo en otra constelación parecida.

En la biblioteca del rey Ashurbanipal (68o aC) se encontró una gran colección de tablas de caracteres cuneiformes, en las que se comparaban de manera muy detallada fenómenos cósmicos con los terrenales y se valoraban para hacer una previsión. Debido a que esta astrología no hacía referencia al individuo en concreto, sino al conjunto del Estado, se la denominó astrología mundana (del latín mundus= 'mundo'). Más que por el curso regular de los astros se interesaban por los fenómenos inesperados como, por ejemplo, los eclipses. A partir de la explicación de estos fenómenos se desarrolló la teoría planetaria y lunar que trataba de resolver o explicar las irregularidades-por ejemplo, el manual MulApin (600 aC)- .

Los conocimientos de esta astrología penetraron en la India, Grecia y Egipto, donde experimentaron una posterior evolución y sobre todo, hacia las matemáticas. Desde el siglo rv aC existían instrucciones precisas para el cálculo de la posición de los planetas y para las efemérides astronómicas, que condujeron a una nueva rama de la astrología, la astrología de nacimiento u horoscopia. El horóscopo de nacimiento más antiguo procede del año 410 aC. De esta manera, la conexión de la interpretación babilónica de presagios, el fatalismo prehistórico de los pueblos del antiguo Oriente y de Grecia con la filosofía natural y las matemáticas griegas condujeron a la astrología helenística, que en torno al año 100 aC contenía ya casi todo e| sistema de la astrología clásica. En los Slglos posteriores se amplió y se enriqueció con nuevos puntos de vista, hasta que en el siglo xvi con la revo-ución copernicana (la Tierra ya no era el centro del Universo) y en el siglo xvm con el descubrimiento de Urano y otros planetas (Neptuno en 1846 y Plutón en 1930) experimentó profundos cambios. Sus elementos fundamentales son los planetas, el zodiaco, las 12 casas (incluyendo los dos nudos lunares) y los aspectos. Su acción combinada en el momento del nacimiento de una persona debe impregnar de forma decisiva su cuerpo y su alma. El horóscopo se basa en estos cuatro factores, y se llama también horóscopo del nacimiento o, si nos remontamos más atrás, «thema», «génesis» y «cosmograma». La palabra en sí proviene del griego horoskopos(gñz%,o: 'ascendiente'), que sirve de nombre al punto de la eclíptica que asciende en el horizonte, al Este, para un lugar y tiempo concretos (-» ascendente). Debido a que cada dos horas cambia el signo del zodiaco o cada cuatro minutos de una hora aparece un nuevo grado de un signo, el ascendente se convierte en uno de los puntos más importantes del horóscopo. Dos personas nacidas en el mismo lugar y a la misma hora no pueden tener de ninguna de las maneras el mismo horóscopo.

Existen las normas de interpretación siguientes:

1. exposición individual del horóscopo (astrología del nacimiento);

2. astrología mundana o universal, que prevé la división en zonas (12, 24 ó 36) de la Tierra (geografía astrológica). De esta manera se pueden hacer pronósticos políticos anuales o también afirmaciones a corto plazo sobre el tiempo meteorológico;

3. astrología horaria (horóscopo de catarchen, del griego kat-archai = 'poscomienzos'), que nos dice la hora oportuna para un determinado evento. Está en contraposición a la astrología del nacimiento, ya que parte de una influencia astral continua, que uno puede utilizar por decisión voluntaria libre. En la astrología del nacimiento, por el contrario, se hace una diagnosis única y permanente del recién nacido, que marca definitivamente el destino de una persona.

4.- Por último está la astrología operativa que se divide en 4, astrología médica (en la Edad Media también llamada Jatromatemática) y

5, astrología mágica. La astrología médica presenta un sistema de distribución (melotesis) que asigna un planeta, un signo del zodiaco y una constelación a cada uno de los órganos y miembros del cuerpo humano. La terapia se lleva a cabo según el principio de la simpatía o antipatía. Se eligirán los remedios que posean una cierta semejanza con el astro del órgano enfermo. Además se asignan los planetas y los signos del zodiaco a las plantas, teniendo en cuenta su forma y apariencia. En la astrología mágica se determinan el lugar, la hora y los medios adecuados para la práctica de la magia.

Astrología esotérica. Bajo esta denominación se resumen las formas modernas de la horoscopia o interpretación del calendario que, aun conteniendo conceptos prehistóricos de las creencias astrológicas de los pueblos, no tienen nada común con la astrología clásica. Se trata de métodos de autoencuentro (encontrarse a sí mismo) que deben servir al ser humano para descifrar su vida anímica. A ella pertenecen el horóscopo de los árboles (astrología céltica), la astrología de la tierra (Sun Bear, indios americanos) y los sistemas de adivinación que tienen como base las runas.