Hallan migración americana más antigua

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Los primeros habitantes de América pudieron llegar hace 40 mil años, afirman especialistas

Por AFP
Grupo Reforma

La Haya, Holanda (6 julio 2005).- Científicos británicos anunciaron este martes que habían encontrado huellas humanas de hace 40 mil años en el centro de México, echando por tierra las teorías de que el hombre llegó mucho después a las Américas desde Asia.

Silvia González, de la Universidad John Moores de Liverpool (centro de Gran Bretaña), que dirige el equipo de investigadores, dijo que el descubrimiento fue efectuado en septiembre de 2003 cerca de la ciudad de Puebla (130 km al sur de Mexico D.F.)

Las huellas, que fueron halladas en una cantera abandonada cerca del volcán Cerro Toluquilla, fueron posteriormente estudiadas y datadas por un equipo internacional de investigadores.

"Las huellas fueron conservadas como restos fósiles en las cenizas volcánicas junto a la línea de costa de un antiguo lago volcánico", explicó González.

"Las variaciones climáticas y la erupción del volcán Cerro Toluquilla causaron el aumento y la caída del nivel del lago, creando una capa de cenizas volcánicas".

La científica dijo que estos descubrimientos modificaban el tradicional punto de vista, según el cual los primeros pobladores del continente habrían cruzado por el estrecho de Bering, desde Rusia a Alaska, a finales de la ultima glaciación (hace entre 11 mil 500 y 11 mil años).

Esta teoría había sido establecida tras el descubrimiento de herramientas "Clovis Points" empleadas para matar mamuts, que se encontraron en varios lugares del continente americano.

Sin embargo ahora las huellas aportan nuevas evidencias de que los humanos poblaron América desde hace 40 mil años, aclaró González.

"Pensamos que hubo varias oleadas migratorias a América, en diferentes momentos y de diversos grupos humanos", añadió.

González explicó que la erupción del volcán despertó la curiosidad de los primeros americanos, que caminaron a lo largo de esta línea de costa dejando huellas que pronto fueron recubiertas por cenizas y sedimentos lacustres.

Los indicios quedaron sumergidos cuando el lago recuperó su nivel de nuevo y el agua ascendió, preservando las huellas.

El equipo fue capaz de distinguir las pisadas sin llevar a cabo ninguna excavación, cuando los trabajadores de la cantera removieron los sedimentos del lago que habían sido depositados sobre las cenizas volcánicas.

En el mismo equipo de esta investigadora trabajan su compañero de la Universidad de Liverpool, David Huddart, y un colega de la Universidad de Bournemouth (sur de Gran Bretaña), Matthew Bennett.