Descubren en Puebla huella de dinosaurio

Original: http://www.elnorte.com/ciencia/articulo/634265/

El rastro de pisadas fue encontrado por el geólogo Jerjes Pantoja, de la UNAM

Una ruta de pisadas continuas, claras y oscuras, es el primer indicio de la presencia de dinosaurios en San Juan Raya, Puebla.
Foto: cortesía Jerjes Pantoja

Ciudad de México  (4 mayo 2006).- Huellas semirredondas de uno o más dinosaurios que habitaron durante el Cretácico inferior, hace entre 112 y 121 millones de años, fueron descubiertas por el investigador mexicano Jerjes Pantoja Alor, del Instituto de Geología de la UNAM, en la desértica región de San Juan Raya, en el sur de Puebla.

"Creo que son de Apatosaurios, también llamados Brontosaurios, un tipo de dinosaurios herbívoros de 30 a 40 toneladas de peso y 20 metros de largo", explica Pantoja Alor, quien localizó una ruta de 35 metros de longitud compuesta de pisadas, cada una con una dimensión de 30 a 60 centímetros de largo y ancho y 15 centímetros de espesor sobre una superficie rocosa, en lo que fue un pantano.

El poblado de San Juan Raya —ubicado a 19 kilómetros del municipio de Zapotitlán, cerca del límite con Oaxaca y el cual forma parte de la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán— ha sido estudiado desde fines el siglo 19 por su riqueza de fósiles, pero hasta ahora existe por primera vez una evidencia de la presencia de dinosaurios en Puebla. La otra región del País con rastros de la especie extinta es Coahuila.

"Es una zona fosilífera notable, de la cual hay trabajos de Nyst y Galeotti (1838), Félix y Lenk (1891), Aguilera (1902), Mulleried (1934) y Alencaster (1956), quien hizo una revisión y reclasificación de la fauna cretácica colectada por los autores anteriores, encontrando nuevos géneros y especies", detalla el geólogo adscrito desde hace 38 años al Instituto de Geología y para quien los fósiles "son el complemento para llegar a conclusiones sobre cómo eran las especies, el ambiente y los ecosistemas del pasado".

En la zona, cerca de las huellas, hay fósiles de animales invertebrados del Cretácico, como un grupo de ostiones llamados ostreidos, moluscos de nombre Pterotrigonia y Cyprina, ciempiés y gusanos.

También abundan cactáceas columnares, como los órganos gigantes o tetechos (Neobuxbaumia tetetzo y Neobuxbaumia macrocephala) y grandes biznagas o choyas (Equinocactus platyacanthus).

"Hace diez años (en 1996) visité la región y encontré dos formaciones casi redondas. Pensé que podrían ser huellas, pero también nidos de dinosaurios o una especie de refugios que las mojarras hacen bajo el agua cerca de los pantanos. Entonces no me ocupé de ellas, porque no vi la secuencia que mostrara pasos de dinosaurios", recuerda el geólogo.

Hace tres semanas, de regreso a San Juan Raya, la evidencia de más huellas continuas lo animó a limpiar el sitio para descubrir los más de 35 metros de pisadas ordenadas.

"Ahora hay que analizar la cadencia, descifrar si se trata de uno o más individuos e iniciar todo el proceso de medición", agrega.

Hundidas en el pantano

Aunque hoy es una región desértica, en el Cretácico inferior la región de San Juan Raya fue un ecosistema de pantanos cercanos al mar.

Justo en un lodazal del antiquísimo pantano quedaron marcadas las huellas descubiertas hace tres semanas por Pantoja, en una superficie que fue después la ladera de un río y hoy una superficie seca y rocosa.

"Gracias a la arenisca dura que la compone actualmente, y a que estuvieron cubiertas durante millones de años, esas huellas del Cretácico se han conservado", señala el también asesor científico de la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán y profesor del posgrado de Ciencias de la Tierra en la UNAM.

"Los fósiles de moluscos, peces y diversos estudios geológicos realizados a partir de 1956 por Petróleos Mexicanos (PEMEX) documentan una región de vasta actividad geológica y tectónica, pantanosa, en donde los dinosaurios herbívoros tenían una relación directa con un mar cercano", añade Pantoja, quien describe entre los habitantes del antiguo ecosistema al Apatosaurio o Brontosaurio, un animal de cabeza pequeña, cuello muy largo (apto para alimentarse de brotes y hojas tiernas de la parte alta de los árboles) y cuerpo y patas muy pesadas.

Uno de los fósiles que da certidumbre para datar las huellas en el Cretácico inferior (en especial en la etapa Aptiano) pertenece a un tipo de moluscos llamados rudistas que sólo vivieron en esa época.

"Para saber la edad cotejamos fósiles que han sido estudiados intensamente, como los moluscos rudistas y las amonitas, invertebrados marinos que tuvieron un rango muy corto de vida y que son para la paleontología como relojes que miden el tiempo geológico", comenta Pantoja.

Lo que falta

El geólogo está listo para iniciar estudios en San Juan Raya, pero requiere financiamiento.

"Lo primero es proteger la zona para mantener las huellas lo mejor posible y que no entre gente a verlas y dañarlas. Luego hay que protegerlas con un endurecedor especial y comenzar las mediciones", anticipa.

Entre las dudas por resolver están si las huellas pertenecen a uno o más individuos, de qué tipo de Apatosaurio son y si tenían de tres a cinco dedos, pues la redondez de las huellas no permite percibirlo a simple vista.