El culto al agua en el México antiguo

Original: http://www.eluniversal.com.mx/cultura/48346.html

El vínculo sagrado de las sociedades prehispánicas con el recurso, en una muestra en el Museo Nacional de Antropología

El Universal Viernes 31 de marzo de 2006

De norte a sur, de este a oeste, para las diversas civilizaciones prehispánicas que habitaron el territorio mexicano, el culto al agua estuvo determinado por su relación con el paisaje: cenotes, montañas, lagos, cuevas, desierto.

Este vínculo sagrado de las culturas antiguas con el vital líquido puede verse a través de 65 piezas arqueológicas del acervo del Museo Nacional de Antropología (MNA), que integran la exposición El agua y la vida en el México antiguo.

La muestra, que permanecerá durante tres meses en la "Media Luna" de ese recinto, consta de objetos "poco conocidos". Hay vasijas, esculturas de animales acuáticos y deidades, collares de concha y de piedra verde, y escenas de pintura mural.

La selección de materiales abarca desde aquellos que datan del Formativo Medio (600-500 a.C) hasta el Posclásico Tardío (1250-1500 d.C), e intenta destacar el complejo universo de divinidades relacionadas con el agua, panteón ritual que no necesariamente se limita a la figura de Tláloc, cuyo nombre proviene del náhuatl tlaloctli: "Néctar de la tierra".

Por ejemplo, en el norte de México las representaciones -en su mayoría- refieren a un conjunto de animales tanto terrestres como marinos, asociados al agua, de manera particular el cocodrilo, el cual puede observarse en cajetes localizados desde Arizona hasta Zacatecas. Incluso, los huicholes utilizan hasta hoy día recipientes que poseen en su interior símbolos de este tipo.

En el centro de México, el culto al agua estuvo asociado a las montañas y a los lagos, siendo el Altiplano una región con predominio de la figura de Tláloc. Mientras, para la península de Yucatán, donde destaca el dios Chac, además del mar y los cenotes, las cuevas eran lugares de veneración.

"Las diferencias entre estas manifestaciones -abundó Martín Rojas, arqueólogo y coordinador de la curaduría de la exposición-, radicó en el entorno que les permitía a los antiguos el abastecimiento del elemento". De esa manera, las montañas tuvieron una particular reverencia bajo la idea extendida del "cerro de los mantenimientos", pero no se puede descartar la presencia de otros espacios como las grutas, en las que existe agua profunda.

"Aunque el cocodrilo es un animal que aparece de manera continua vinculado con la reverencia al agua, hay otros batracios como las lagartijas o serpientes sobre todo en el norte. También el bestiario está determinado por las condiciones climáticas, al igual que la mitología en general".

Otro aspecto que se aborda es el de las ofrendas que va más allá de los sacrificios, en particular el de niños por ahogamiento en el caso de la cultura mexica, "pues había otro tipo de donaciones no necesariamente ligadas con la inmolación humana sino con la agricultura y la pesca".

Precisó Rojas que en Teotihuacán aparece por primera vez Tláloc, el dios de la lluvia y el trueno, que corresponde a la denotación del dios Chac para los mayas y del dios zapoteco Cicij, entre otros cultos que se pierden en un pasado distante.

En el periodo Clásico, el dios de la lluvia fue la principal deidad del culto oficial en Teotihuacán, junto con Quetzalcóatl, dios del viento, símbolo de la sabiduría náhuatl y maya; ambos dioses eran adorados en una estructura mítica que narraba los comienzos del mundo y confería los modelos de conducta deseados entre los hombres, íntimamente relacionados con la naturaleza.

"Esta herencia se manifestará posteriormente con los mexicas, quienes por medio del agua establecerán la concepción mítica fundacional del mundo; el agua adquirirá entonces un significado simbólico que explicará el origen de la vida en un ´tiempo primordial´, acontecimiento por el cual surge todo lo existente, y en el que los elementos que lo conforman adquieren un carácter sagrado, una naturaleza mágico-religiosa". (Redacción)